| 10/3/2014 6:00:00 AM

Belleza americana

EE.UU. es hoy la estrella del crecimiento, gracias a su nueva política petrolera. Por el contrario, sus principales socios, Europa y Japón, no crecen y China se desacelera. ¿Es una tendencia sostenible?

La revolución energética que vive Estados Unidos con la explotación del llamado shale oil, no solo tiene a ese país en camino de convertirse en el mayor productor de crudo del mundo. También lo convirtió en el ‘palo’ del crecimiento global este año, pues pocos esperaban en enero que llegara a ser la potencia con mejor desempeño.

En junio y agosto la producción estadounidense de petróleo y líquidos relacionados –como etanol y gas propano– compitió cabeza a cabeza con la de Arabia Saudita, con alrededor de 11,5 millones de barriles diarios, según la Agencia Internacional de Energía. Si esta tendencia se mantiene, la producción petrolera de EE.UU. superará a la saudita en septiembre u octubre, algo que no se veía desde 1991.

Como resultado, están cayendo los precios de la gasolina en el territorio americano –al cierre de esta edición fluctuaban entre US$4 por galón en Hawái y US$3,08 en Carolina del Sur–, al tiempo que ese país mantiene uno de los precios de gas más bajos del planeta, lo cual favorece a sus empresas intensivas en uso de energía, la confianza de los consumidores y la generación de riqueza. Durante el segundo trimestre de 2014, el PIB estadounidense avanzó 4,6%, la misma cifra del cuarto trimestre de 2011, lo que ubica a estos dos periodos entre los de mejor resultado en cinco años.

Si el crecimiento mantiene el mismo ritmo en el tercer trimestre de este año, el Tío Sam avanzará más de 3%, y el actual sería el año de mayor avance desde 2004-2005, cuando alcanzó el pico de expansión.

Estos datos no solo son positivos en términos históricos dentro de Estados Unidos, sino que a nivel internacional también los dejan bien parados. Mientras ese país ha demostrado ser el de mayor capacidad de

resiliencia y recuperación después de la pasada crisis, sus colegas de Europa, Japón y los principales emergentes no van en la misma dirección.

Lista de problemas

En el Viejo Continente se ven afectados por temas de coyuntura como el conflicto geopolítico en Ucrania y las aspiraciones separatistas en Escocia y Cataluña. Pero además tienen un listado de problemas internos que no les han dejado levantar cabeza. Entre ellos se destaca la contracción económica de Italia, cuyo PIB en el segundo trimestre cayó 0,2%, llevando al país a su tercera recesión desde 2008.

Otro de los graves problemas comunitarios está en la tendencia a la baja en ventas del comercio y en producción industrial. El índice manufacturero PMI Martkit, que calcula la empresa del mismo nombre y es clave para la formación del PIB, está descendiendo. Un resultado superior a los 50 puntos muestra un sector manufacturero en expansión, mientras que por debajo de los 50 puntos indica un descenso. La Eurozona comenzó el año en 54 y en septiembre ya iba en 50,5.

El tercer frente de preocupación está en Alemania, la locomotora de la región, que también crece por debajo de lo previsto. La meta del gobierno de Angela Merkel es terminar 2014 con un aumento del PIB de 1,8%, pero ya su ministro de Economía, Sigmar Gabriel, dijo que el dato será inferior. Aunque Alemania comenzó el año creciendo 0,7% en el primer trimestre, en el segundo cayó 0,2%, y encendió alarmas de riesgo de recesión.

Y si por Europa llueve en Japón no escampa. La tercera economía del planeta también pasó de crecer 1,5% de enero a marzo, a contraerse 1,8% de abril a junio. La caída la atribuyen a un incremento en el impuesto a las ventas de 5% a 8%, que afectó el consumo privado, que representa 60% de la econo?mía nipona.

Los resultados de la primera parte del año, sumados al riesgo político derivado de la situación en Oriente Medio y en Ucrania, llevaron a la Organización para la Cooperación y Desarrollo Económicos (Ocde) a revisar a la baja sus pronósticos de crecimiento para las 10 principales economías del mundo –salvo India–. Según sus cálculos, el PIB de Estados Unidos terminará el año con un avance de 2,1%, la Eurozona con 0,8% y Japón con 0,9%. Para China, el pronóstico se mantuvo estable en 7,4%, mientras que Brasil, el último del grupo, crecería apenas 0,3%.

Así las cosas, cada vez se ve más claro que E.UU. será la locomotora del crecimiento global este año, desligándose del ritmo de Europa. Según Ed Yardeni, bloguero del portal Business Insider, la explicación para ese desacoplamiento está en factores como un estado de bienestar europeo, mucho más grande que el estadounidense, menos emprendedores en el Viejo Continente que en EE.UU.y distribución distinta del crédito. En Europa lo proporcionan principalmente los bancos, que hoy no están prestando, mientras el Tío Sam tiene un vigoroso mercado de capitales. Por si fuera poco, la Zona Euro depende demasiado del gas ruso y no está haciendo mucho por encontrar su propia energía.

Otra muestra de que Europa y Estados Unidos van por caminos diferentes está en que sus bancos centrales tienen posturas opuestas. En el bloque comunitario las tasas de interés fueron reducidas a 0,05% y en el país del Norte se habla más de una pronta alza de las tasas. El presidente de la Reserva Federal de Dallas, Richard Fisher, ya dijo que los intereses deberían empezar su ascenso en la próxima primavera y no al final de 2015.

Lo que aún no está claro es si el impulso de la economía americana podrá mantenerse con sus principales socios a paso lento o retrocediendo. Hasta ahora lo ha logrado, pero a futuro el tema no luce tan claro.
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