| 7/25/2013 6:00:00 AM

Como caído del cielo

Las protestas sociales han minado la popularidad de la presidente brasileña Dilma Rousseff, quien enfrenta una grave crisis política. ¿Vuelve Lula?

En menos de cuatro meses, la presidente de Brasil, Dilma Rousseff, pasó del cielo al infierno en materia de popularidad. En marzo pasado, un sondeo de la encuestadora Ibope le daba una aceptación de 58% entre sus conciudadanos de cara a la reelección del próximo año.

Pero el 17 de julio el mismo encuestador divulgó una cifra demoledora: su popularidad cayó a 30%, cercana a la de su archirrival, la ecologista Marina Silva –con 22% de favorabilidad–, pero muy abajo de la cifra obtenida por su mentor político y antecesor, el presidente Luiz Inácio Lula da Silva, quien obtuvo una aceptación de 41% según datos divulgados por el diario Folha de São Paulo.

Los magros resultados son consecuencia del desgaste político provocado por varias semanas de protestas callejeras que comenzaron el 13 de junio y han movilizado a millones de brasileños contra la corrupción, la tradicional clase política y la deficiencia en servicios públicos, educación y salud.

La mandataria, que desde el primer momento se declaró dispuesta a escuchar ‘la voz de la calle’, no ha logrado conjurar la aguda crisis que podría pasarle una costosa factura política e, incluso, embolatarle su reelección. De hecho, su propuesta inicial de convocar un referendo para introducir reformas de fondo en materia política naufragó en el Congreso por falta de apoyo de los partidos de coalición.

Aunque todavía faltan 15 meses para las elecciones presidenciales –en octubre de 2014–, crece la preocupación al interior del Partido de los Trabajadores (PT), que en 2003 logró llevar al poder a Lula y en 2010 a Rousseff. La prensa brasileña ha insistido en la existencia de una especie de disidencia dentro del propio PT que bajo el lema “¡Vuelve, Lula!” estaría impulsando el nombre del expresidente para las próximas elecciones.

Lula ha salido al paso de las especulaciones sobre su favorabilidad en las encuestas y ha dicho que su candidata es Dilma. “Las personas saben que no sirve llamar a mi puerta, la presidente Dilma (Rousseff) es una excelente presidente y una excelente candidata”, dijo a los principales medios brasileños.

Sin embargo, nadie duda que de continuar erosionándose el capital político de Dilma, el PT buscaría convencer a Lula de presentarse a las próximas elecciones.

Por ahora, la presidente brasileña tendrá una prueba de fuego esta semana, con la llegada del Papa Francisco a Brasil, con motivo de la Jornada Mundial de la Juventud que concluye este domingo 28 de julio. La afinidad de Rousseff con el discurso social del Papa es evidente e, incluso, hay quienes piensan que la empatía entre los dos líderes podría ayudarle a mejorar la imagen a la mandataria.

Sin embargo, hay quienes temen por una radicalización del discurso del Papa, quien ha criticado duramente a los poderosos por no tener una actitud misericordiosa con los más humildes y ha dicho que apoya la protesta social que busca exigirles a los políticos más ética y justicia social.

Aunque el camino a la reelección parece lleno de espinas para Rousseff, hay quienes apuestan por un ‘milagro’ político que le garantice un segundo mandato.
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