Revista Dinero

Barack Obama, presidente de EE.UU.

| 5/23/2012 6:00:00 PM

Campaña rosa

El tema del matrimonio gay en la campaña presidencial estadounidense es una cortina de humo para no hablar de lo realmente importante para el electorado de ese país: la economía.

La salida del clóset del presidente Barack Obama con su apoyo al matrimonio gay puso en evidencia el creciente poder político que tiene este grupo de la población estadounidense, no tanto por la cantidad de votantes, como por su poder económico, pues cada vez aportan más dinero a las campañas electorales.

Desde 2004, cuando varios estados votaron la prohibición de las uniones entre parejas del mismo sexo, los grupos de activistas empezaron a respaldar a distintos políticos con el propósito de torpedear dichas iniciativas.

Por eso, los analistas no se extrañaron de que justo en pleno proceso de reelección, Obama hiciera público su respaldo a uno de los temas que se ha convertido en un caballo de batalla entre la comunidad homosexual. The Washington Post calcula que una de cada seis de las personas que consiguen recursos para su campaña es gay.

Es más, un día después de hacer el anuncio en un programa de televisión, el Presidente asistió a una lujosa cena para recaudar fondos en la casa del actor George Clooney, ubicada en Studio City en Los Angeles, área considerada como la meca del activismo pro gay. Al mismo tiempo, la campaña de Obama lanzó un video en la web diciendo que su muy seguro rival, Mitt Romney, revertiría algunos derechos para parejas del mismo sexo.

Hollywood ha sido explícito en su apoyo a los derechos de los homosexuales, pero California, el estado que lo alberga, ha sido el ‘pararrayos’ de las distintas corrientes en este frente, dado que sus habitantes han votado dos veces para prohibir el matrimonio gay (la última vez en 2008). La prohibición más reciente, conocida como Proposition 8, aún está librando una batalla en los tribunales.

La cena de Clooney tenía invitados famosos como Robert Downey Jr. y Barbra Streisand y por eso la campaña de Obama aprovechó para hacer una rifa por internet entre quienes donaran más de US$3. El premio: ganarse un cupo para comer junto al primer mandatario y las celebridades. Como resultado, dos tercios del dinero conseguido lo pusieron personas que no entraron y los que sí lo hicieron pagaron US$40.000. La mayoría de quienes sí cancelaron no solo respaldan abiertamente el matrimonio gay, sino que se sintieron empoderados con el apoyo de Obama.

Cálculos de la agencia de noticias AP indican que en la famosa cena se recolectaron US$15 millones, mucho más de lo que ha conseguido Romney en un mes.

Los financiadores


La riqueza de la población gay está asociada al hecho de que no tienen descendientes, ni familia que mantener y, aunque esta teoría no está comprobada –pues esa no es la única condición para convertirse en magnate–, lo cierto es que varios millonarios que abiertamente ostentan esa condición son aliados de Obama. Uno de ellos es Tim Gill, magnate del entretenimiento, dueño, entre otras empresas, de los estudios Dreamworks y el millonario número 184 de la lista de Forbes.

Se dice que Gill fue uno de los primeros en respaldar a Obama para que se lanzara a la presidencia y le dio su apoyo por encima de las buenas relaciones que tenía con su contrincante del momento, Hillary Clinton.

Otro homosexual millonario que ha respaldado al Presidente es uno de los cofundadores de Facebook, Chris Hughes, quien fue el encargado de diseñar su estrategia de redes sociales en la primera elección.
Sin embargo, independientemente de cuánto dinero recaude este grupo, los expertos tienen otra lectura igualmente económica del respaldo de Obama al matrimonio gay y la atribuyen a su intención de utilizarlo como cortina de humo para no hablar del tema realmente importante para el electorado estadounidense: la economía.

Bethany Blankley, analista de temas políticos y religiosos en el Huffington Post, sostiene que la economía de su país sigue débil y que el presidente Obama aún no ha anunciado un gran plan para generar empleos o para sanear las cuentas fiscales, ni siquiera ha logrado demostrar liderazgo en el Congreso para avanzar en este frente.

Por su parte, Albert R. Hunt, columnista de Bloomberg, considera que las campañas de Romney y Obama coinciden en que el debate sobre el matrimonio gay no es la prioridad, sino la economía. Sin embargo, ambas candidaturas lo usan con fines electorales.

En la página web de Obama aprovecharon para resaltar su respaldo, mientras que el rechazo de Romney quedó opacado al descubrirse que durante su época de colegio matoneó a un compañero por ser gay. El probable candidato republicano dice no acordarse del asunto, pero de todas maneras se disculpó.

Por ahora, además de las generosas donaciones de la comunidad Lgbt a la campaña de Obama, no se han presentado cambios en las encuestas, pues se estima que 5% del electorado está en esa condición y desde antes del anuncio de Obama ya lo apoyaban. La apuesta es por los indecisos, que podrían ser la clave en los resultados finales, en particular los jóvenes, que tradicionalmente han sido apáticos al votar.

Ese grupo podría beneficiar a Obama, pues las nuevas generaciones son las que más apoyan los derechos de los homosexuales, pero quienes están en contra son mucho más recalcitrantes en su posición y han logrado un mayor número de victorias en las urnas, la más reciente en Carolina del Norte. En total, 32 estados prohíben los matrimonios entre personas del mismo sexo y solo seis lo permiten. Habrá que ver finalmente si el tema gay pesa más en el pulso electoral que la economía.
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