| 4/25/2012 6:00:00 PM

Cadena de errores

Los anuncios de Cristina Fernández de nacionalizar YPF y cerrar las puertas a las importaciones están aumentando los temores de que Argentina siga el mismo camino de Venezuela. Lo que sigue en el país gaucho.

Con una estrategia kamikaze, la presidente de Argentina, Cristina Fernández, está apostando a recuperar índices de popularidad en su país aún a costa de pelearse con todo el mundo. Y, aunque al parecer lo está logrando, no es claro el costo que a futuro tendrá que pagar.

Tras una seguidilla de anuncios económicos y políticos en las últimas semanas, la mandataria ha logrado recuperar su popularidad, que hacía agua a comienzos de marzo, cuando perdió cerca de 20 puntos de imagen en las encuestas –pasó de 70% a comienzos de enero a 50% en marzo–.

Pero, aunque internamente la estrategia le está funcionando, afuera el rechazo es casi unánime y podría poner en vilo el crecimiento económico de 2012, proyectado por el Fondo Monetario Internacional en 4,2%, pero que se vería afectado por una caída en la inversión como consecuencia de la pérdida de confianza. Fernández se ha convertido en el nuevo ‘coco’ para la inversión y los negocios, y cada día crecen las comparaciones con su colega venezolano Hugo Chávez.

Tres temas han sido clave en la nueva etapa de gobierno de Cristina Fernández: un discurso rabiosamente nacionalista, que incluye el insistente reclamo de la soberanía sobre las islas Malvinas; la constante confrontación con opositores y los principales medios de comunicación –Clarín y Nación– y las medidas de corte populista, como la nacionalización de 51% de la petrolera YPF, de propiedad de la española Repsol o el cierre de importaciones.

El temor por el rebrote populista llevó a influyentes diarios de Estados Unidos a pedir la salida de Argentina del G-20, que reúne a los países más desarrollados, argumentando que este país no se está comportando como tal. El director del Fondo Monetario, Robert Zoellick, también expresó su preocupación por los anuncios de expropiación de la petrolera y calificó de ‘errónea’ la política adoptada. 

Incluso, la Unión Europea convocó a una reunión con los ministros de exterior para estudiar una posición común frente a la expropiación de la petrolera española, pues temen que un efecto ‘contagio’ pueda terminar afectando a otras empresas europeas, mientras se conocen los anuncios de retaliaciones comerciales como la exclusión de Argentina de los países que pueden acceder al Sistema Generalizado de Preferencias, tanto de Estados Unidos como de Europa.

Sin embargo, la oposición en Argentina asegura que estos son solo cortinas de humo para acallar el gran descontento popular por los errores con que arrancó el segundo mandato de la presidente. 

Ya algunos medios han destapado los escándalos de corrupción que salpican al vicepresidente Amado Boudou; se conocieron detalles de los errores que generaron la tragedia ferroviaria en Buenos Aires –con un saldo de más de 50 muertos– y se avivan las protestas contra la eliminación de subsidios y la escalada inflacionaria.

Aunque por ahora la confrontación y las frecuentes alusiones a su fallecido esposo –Néstor Kirchner– o a Evita Perón están logrando impacto en su pueblo, no es claro que a mediano plazo la comunidad ‘le compre’ un discurso que resulte sostenible en el mediano y largo plazo.

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