| 2/19/2015 3:00:00 PM

Las vacunas que hacen falta en Estados Unidos

El brote de sarampión en Disneylandia, que empezó en diciembre, prendió las alarmas frente a los movimientos antivacunas y el creciente número de adultos infectados. Alerta en el continente.

A los temores frente a enfermedades letales como el Ébola, o incluso por virus menos mortales pero dolorosos, como el Chikunguña, se suma ahora un brote de sarampión, que ocurrió justo en plena temporada vacacional en uno de los sitios que recibe más público infantil en el mundo: el parque Disneylandia en California.

El brote se presentó en diciembre pasado y ya más de 120 personas han sido contagiadas dentro de Estados Unidos, así como en México y Canadá. A la preocupación de que resucite una enfermedad que se consideraba erradicada hace 15 años, se suma el hecho de que la mitad de los contagiados son mayores de 20 años, que no fueron vacunados y ahora reciben el virus con toda su fuerza.

Ante el rápido crecimiento de la enfermedad, la Organización Panamericana de la Salud (OPS), dirigida por Carissa F. Etienne, emitió una alerta epidemiológica a los países miembros, entre ellos Colombia, debido a la gran movilidad de viajeros desde y hacia Estados Unidos.

Allí, el retorno del sarampión se atribuye a un creciente número de padres que están en contra de vacunar a sus hijos, con la creencia de que este tipo de enfermedades les sirven a los niños para generar defensas en el futuro. Además, algunos creen que la vacuna produce autismo o daño cerebral. Un epidemiólogo consultado por The Economist explica que estos padres no le temen al sarampión justamente porque llevan varios años sin ver enfermos. En otras palabras, las vacunas son víctimas de su propio éxito.

En Colombia ha ocurrido algo similar con las vacunas contra del papiloma humano, pues tras los casos presentados en municipios como Carmen de Bolívar, la vacunación –que es gratuita– se fue al piso mientras los casos de cáncer de cuello uterino están al alza.

Uno de los elementos que les ha dado fuerza a estos movimientos ‘antivacunas’ en Estados Unidos es que los padres pueden alegar razones filosóficas para no vacunar a sus hijos, ante las exigencias de las instituciones educativas. Sin embargo, la alerta reciente llevó a un grupo de políticos californianos a presentar un proyecto de ley que elimine esa excepción.

Asimismo, se busca incrementar la vacunación en adultos. Ya la Universidad de California anunció que les exigirá a sus alumnos pruebas de cuatro vacunas para ingresar, entre ellas las del sarampión y la hepatitis B. De igual manera, los jardines infantiles les están pidiendo como requisito a sus empleados que se vacunen.

En Estados Unidos estiman que cada caso de sarampión le cuesta al sistema público de salud entre US$10.000 y US$20.000, debido a que deben encontrar la persona que trajo la enfermedad y rastrear sus contactos para vacunarlos o ponerlos en cuarentena si no se dejan inyectar.

El problema del sarampión es que se transmite muy fácilmente. Se estima que las personas cercanas al enfermo, no vacunadas, tienen 90% de probabilidades de contagiarse. Esta es una alarma no solo para Estados Unidos sino para países como Colombia, que apenas el año pasado fue declarado libre de sarampión.
¿Tiene algo que decir? Comente

Para comentar este artículo usted debe ser un usuario registrado.

EDICIÓN 531

PORTADA

La Bolsa de Valores necesita acciones urgentes

Con menos emisores, bajas rentabilidades y desbandada de personas naturales, la Bolsa busca recuperar su atractivo. Finca raíz, su nueva apuesta. ¿Será suficiente?