| 8/19/2015 7:00:00 PM

El dilema de México y las tasas de interés

La junta del Banco Central de México está dividida frente a la decisión de elevar la tasa de intervención para evitar que las decisiones de la Fed afecten la economía. ¿Tasas al alza?

La velocidad con la que México debe actuar para responder a los choques externos y evitar posibles daños en su economía puso a prueba –por primera vez en trece meses– la unidad con la que venían las decisiones de política monetaria en la junta directiva del Banco Central, Banxico.

Al término de la reunión del 30 de julio, se mantuvo en 3% la tasa de referencia. Pero la decisión no fue unánime. Las minutas divulgadas el pasado 14 de agosto muestran la división en la junta sobre cómo enfrentar la inminente subida en las tasas de la Fed –analistas de CNN Expansión aseguran que se tomará este 17 de septiembre– que ha generado incertidumbre y ha acelerado la devaluación, que ya alcanza 25%.

¿Es hora de subir la tasa de referencia para evitar un eventual desajuste en la economía de México como consecuencia de la normalización de la política monetaria en Estados Unidos? La respuesta fue no para tres miembros de la junta de Banxico, que votaron por mantener las tasas y creen que una subida sería inconveniente para el crecimiento. El gobernador del Banco, Agustín Carstens, divulgó el 12 de agosto un ajuste en el pronóstico de crecimiento del PIB, ahora con un punto medio de 2,1%, inferior al 2,5% que habían planteado en mayo pasado.

Pero hay quienes creen que con las condiciones de la economía mundial, el crecimiento podría ser inferior.

Entre los argumentos para mantener bajas las tasas no solo está el crecimiento. Según el diario El Financiero, uno de los miembros cree que es posible que haya un nuevo episodio de volatilidad en los mercados financieros internacionales, y con tasas bajas se podrían mitigar los efectos que esta situación tendría sobre la inflación y la estabilidad financiera.

A esto se suma que el país ha logrado mantener a raya la inflación que cerró en 2,74% el año completo a julio. El grupo Banamex acaba de publicar sus previsiones para el cierre de año, que apuntan a que el IPC estará en 2,90%.

Pero no todos creen que las tasas bajas ayudarán a la economía. Para el miembro disidente de la junta de Banxico, es hora de tomar precauciones frente al impacto que tendrá la normalización de la política monetaria de Estados Unidos, porque la presión sobre la devaluación es cada vez mayor y genera presiones adicionales sobre la inflación.

En los últimos meses el comportamiento de la tasa de cambio ha sido errático. Desde el 11 de marzo el Banco ha intervenido el mercado comprando divisas que a comienzos de agosto equivalían a US$52 millones diarios y ya llegan a US$200 millones diarios, una decisión criticada por analistas que cuestionan su efectividad. Aunque esta vez la pelea por subir las tasas se perdió, hay quienes anticipan que en la reunión del 21 de septiembre subirán.

La situación plantea un duro desafío para la política monetaria mundial, pues aunque las bajas tasas de interés favorecen el crecimiento, las condiciones cambiantes hacen que los bancos pongan sus ojos en la inflación, cuya salida de cauce sigue siendo una amenaza latente.
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