| 9/2/2015 12:00:00 AM

El nerviosismo contagioso de China

Cualquier anuncio relacionado con el gigante asiático genera alertas entre los inversionistas del mundo. Por esta razón, el pasado 24 de agosto se vivió el más reciente capítulo de tan compleja historia.

Este ha sido un año intenso para los mercados globales, pese a que la mayoría de los analistas anunciaron en enero que la economía mundial crecería en 2015 a mejores tasas que el año anterior.

Sin embargo, la realidad ha menguado el optimismo a medida que avanza el año. Al parecer, China está enferma y está contagiando al mundo, generando efectos no solo relacionados con el crecimiento, sino también con la baja en los precios del petróleo. Ya Estados Unidos sintió el estornudo y presenta algunos síntomas.

A lo anterior hay que sumarle el complicado escenario europeo, producto de la crisis griega y el mal momento de algunos países emergentes. Ejemplos de esta última afirmación se ven en Rusia, Nigeria y Venezuela, que perdieron el impulso con la caída de los precios del petróleo; las crisis políticas de Brasil y Turquía y las reformas pendientes de la India.

¿Qué pasa con China?

El gran problema mundial ha sido la desaceleración de China, evento que según el Fondo Monetario Internacional tiene implicaciones inmediatas para las economías emergentes de Asia. Pero no solo se trata de un tema regional.

Para José Vicente Romero, economista senior del equipo de investigaciones de BBVA, son tres grupos de inquietudes las que rondan al gigante asiático. La primera de ellas está relacionada con el menor crecimiento; la segunda conexa con la acumulación de deuda por parte de ese país –la cual podría ser fuente de desequilibrios financieros–; y la tercera está ligada a la dinámica del mercado bursátil, que fue positiva la primera mitad del año, pero que desde mediados de junio registró una abrupta caída.

La respuesta de las autoridades económicas asiáticas ha sido el recorte de tasas de interés (25 puntos básicos) y de encajes (50 puntos básicos), como elemento de estímulo a la economía. Igualmente, ha continuado la venta de bonos del Tesoro de Estados Unidos para reducir el número de dólares y así sostener al yuan en niveles que soporten la competitividad de las exportaciones de ese país. Credicorp Capital estima que el Banco Central de China ha vendido al menos US$106.000 millones de reservas internacionales en las últimas dos semanas.

En el mismo sentido, la estrategia cambiaria china ha usado todas las herramientas disponibles. El Banco Central de ese país promovió una devaluación de la moneda de 3%, entre el 11 y 13 de agosto; esto hizo que la divisa retornara a los niveles observados en 2013. Ello, además de los cuestionamientos internacionales por el posible inicio de una guerra de monedas, trajo como consecuencia una fuerte caída en las bolsas globales y en el precio de los commodities.

¿Afecta a la región?

Para poner las cosas en perspectiva, una menor demanda del país asiático complica los precios de los recursos naturales, de los cuales dependen países como Colombia (petróleo) y Chile (cobre). Una caída del precio de estos bienes genera una menor cantidad de dólares en la economía y por esa vía se profundiza la devaluación de la moneda, se complican las cuentas fiscales y el crecimiento, y aparecen presiones inflacionarias.

Un estudio realizado por la firma comisionista Credicorp Capital revela que una caída del precio del cobre a US$2 la libra, llevaría al tipo de cambio chileno a niveles de 710-735 (frente a los 655 actuales), incrementaría la inflación un 1,4% adicional y reduciría los ingresos del gobierno en US$1.424 millones y el crecimiento de la economía en 0,9%.

Paula Beltrán, economista del Banco de la República, señala que la caída en el precio del crudo genera un aumento en el diferencial de tasas de interés, una depreciación del tipo de cambio real, una caída en el nivel de producción y un aumento en la prima de financiamiento que enfrenta la economía.

Por esta razón, un informe del área de investigaciones económicas de Davivienda revela que el resultado para las economías del mundo se ve reflejado en que los niveles de aversión al riesgo llegaron a su punto máximo en los últimos cuatro años, generando desvalorización de activos en riesgo.

Fue así como, en Colombia, señala el informe de Davivienda, “los activos se desvalorizaron siguiendo el comportamiento de los mercados internacionales en un ambiente de incertidumbre sobre la política monetaria”.

Precisamente el 24 de agosto, día en que los niveles de aversión al riesgo tocaron techo, fue catalogado por los agentes de mercado como el “lunes negro”.

No es para menos: la Bolsa de Shanghái cayó 8,5% (mayor descenso en ocho años), la de Hong Kong 5,2%, Lisboa 5,8%, Sao Paulo 5,67% y Colombia 3,2%.

Cuando eventos de este tipo ocurren en los mercados, los inversionistas prefieren refugiarse en monedas fuertes, hecho que motiva mayores devaluaciones globales, por eso el dólar presentó una variación de 4% ese lunes.

La situación retratada lleva a la pregunta que se hace Raúl Ávila, profesor de la Universidad Nacional: ¿la economía mundial está al borde de entrar en crisis o ya se tomó nota de la crisis financiera de 2008 y se están manejando adecuadamente los instrumentos de política para controlar estas volatilidades y permear a las economías de situaciones exógenas?

Por ahora no hay respuesta, mientras el nerviosismo reina. Hagan sus apuestas.

Realidad china

Una buena foto del tablero de juego se observa analizando los pronósticos de crecimiento del producto interno bruto del Fondo Monetario Internacional. Según estos, iniciando el año, China crecería 6,8% en 2015, cifra que había sido revisada desde el 7,1% que se esperaba en octubre de 2014. Esto indicaría que la meta del gobierno de ese país de crecer a 7% no se cumpliría.

Pero también Estados Unidos pasó de esperar un crecimiento de 2,4% en enero de 2015, a 2,1% en la actualización de julio.

La otra arista

El movimiento de tasas en Estados Unidos se postergaría.

Uno de los que podría aplazar la decisión de aumentar tasas de interés es la Reserva Federal, por eso, un informe de Barclays indica que esperaría que el Comité de Política Monetaria de Estados Unidos retrase la primera subida de tasas de interés hasta marzo de 2016. Lla razón es sencilla: “el fuerte aumento de la volatilidad de los mercados financieros en medio de las incertidumbres en las economías de mercados emergentes, sobre todo China”.

Barclays sostiene que, pese a que los sólidos resultados de la economía de Estados Unidos justificarían un cambio de postura monetaria, la Reserva Federal no realizará modificaciones porque dicha medida podría desestabilizar aún más a los mercados.
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