| 7/10/2014 2:40:00 PM

Se vienen las alzas

Mejores datos laborales llevarían a la FED a subir sus tasas antes de lo previsto. Bolsas celebraron baja del desempleo, pero ahora temen el fin de la fiesta de liquidez.

El pasado 4 de julio pudo ser uno de los días más felices para el presidente Barack Obama en sus cinco años de gobierno. En la víspera se conoció que su país generó más empleos de lo previsto y que la desocupación se redujo, dos motivos para celebrar con bombos y platillos.

La noticia es positiva porque el mercado laboral ha sido uno de los Talones de Aquiles de la actual administración y una de las razones que han hecho que la Reserva Federal (FED) haya mantenido por cinco años y medio una política monetaria expansiva, con tasas de interés bordeando 0%.

En junio, el Tío Sam creó 288.000 empleos, al tiempo que la tasa de desocupación quedó en 6,1%, un par de datos mucho mejores de lo que esperaban los mercados y, en el caso del nivel de desempleo, el más bajo desde septiembre de 2008.

Este resultado impulsó las acciones que terminaron el viernes 4 de julio con niveles récord, lo que muchos asimilaron con los juegos pirotécnicos usuales en ese día festivo en Estados Unidos.

No obstante, el siguiente lunes, 7 de julio, Wall Street no siguió celebrando y, por el contrario, los índices accionarios cerraron a la baja, luego de que Goldman Sachs, JPMorgan Chase y el Bank of Tokyo-Mitsubishi anunciaran cambios en la estimación de la fecha en la que la FED empezará a subir nuevamente sus tasas.

Inicialmente, preveían que el alza ocurriría en los primeros tres meses de 2016, pero ahora, tras conocerse que los datos de empleo van mejor de lo esperado, creen que ese movimiento se dará en el tercer trimestre de 2015.

Su nuevo pronóstico se basa en el hecho de que el control de la tasa de desempleo es uno de los mandatos de la FED y, además, a medida que este indicador mejora, aumentan las presiones inflacionarias, que es otro de los mandatos de este banco central.

“Ahora hay un mayor riesgo de una subida de tasas anticipada. Sin embargo, los funcionarios de la FED no son propensos a cambiar su perspectiva con base en un solo informe y es probable que se tomen algún tiempo para evaluar de nuevo las señales del mercado”, le dijo a Business Insider Ethan Harris, del Bank of America.

Buena señal

Los mejores resultados laborales son también una señal positiva para atemperar otros resultados menos buenos en la economía gringa. Como la contracción de 2,9% en el PIB estadounidense durante el primer trimestre, el peor dato desde que comenzó la recesión. El diario The Wall Street Journal dijo que el aumento en la generación de empleos es una evidencia de que la economía está ganando fuerza tras la caída registrada de enero a marzo, la cual fue atribuida al duro invierno y a una reducción de los inventarios de las empresas, que estaban en niveles muy altos.

El tema es que, a medida que mejora la ocupación, tienden a subir los salarios y las familias tienen más ingresos para gastar, lo que puede golpear la inflación.

Un análisis del Deutsche Bank sostiene que hay tres indicadores que deberían generar preocupación en el frente de los precios. El primero es el uso de la capacidad instalada, pues cuando registra un nivel alto, como ahora, la inflación suele subir. En mayo, el costo de vida cerró en 2,1% y la capacidad instalada en 79,1%. La última vez que este indicador estuvo en ese nivel, la inflación era de 3,5%, así que es factible esperar que los precios suban por esa vía.

El segundo factor es el hecho de que para las empresas cada vez es más difícil llenar sus vacantes. De acuerdo con datos de la encuesta de la Federación Nacional de Negocios Independientes, 46% de las empresas no puede encontrar candidatos calificados para sus puestos de trabajo, dato superior al promedio de 40% registrado entre 2005 y 2006, antes de la crisis. Una prueba más de que el desempleo masivo está empezando a desaparecer.

Y el tercer factor que menciona el Deutsche Bank es consecuencia del anterior, pues si las empresas están teniendo más dificultades para encontrar empleados, también están planeando aumentos salariales para retener a los que ya trabajan con ellos, al menos eso dice el 14% de las firmas encuestadas por la Federación Nacional de Negocios Independientes.

Halcones y palomas


Si los pronósticos se cumplen y la inflación sube, la FED estaría cumpliendo su misión, pues necesitaba esta alza para evitar una deflación, que fue el temor de principios de este año cuando los mercados laborales se estancaron brevemente. Ahora lo que tendría que hacer es balancear entre la inflación que indica un crecimiento sano y la que resulta perjudicial.

De nuevo entra a jugar el tema de la subida de las tasas de interés y la pregunta no es solo cuándo se dará el alza, sino también de qué magnitud será. Los llamados halcones del banco central, o aquellos que creen que años de estímulo y de dinero fácil podrían dar lugar a aumentos de precios incontrolados, tienen afán por encarecer el crédito mediante un alza rápida de tasas. Con esto no solo frenarían la inflación, sino que evitarían que la economía se recaliente.

Uno de ellos es el presidente de la Reserva Federal de Filadelfia, Charles Plosser, quien dijo a Fox Business que si la economía continúa ganando impulso y la inflación sube, definitivamente la FED va a elevar las tasas de interés antes de lo previsto.

Una opinión contraria tienen las llamadas palomas del banco central, encabezadas por la presidente de la entidad, Janet Yellen. Ellos han apoyado un enfoque cauteloso para el desmonte de las actuales políticas de dinero fácil, a saber, realizar una reducción gradual de las compras de bonos y mantener las tasas de interés en sus mínimos históricos durante el tiempo que sea necesario.

Si los salarios se mantienen débiles –incluso si la tasa de desempleo sigue cayendo– sería una justificación para el enfoque de Yellen, pero los halcones sin duda presionarán para que las tasas suban si la desocupación se sigue reduciendo. Falta ver cuál fuerza pesa más, pues sus decisiones le darán un viraje a la economía de Estados Unidos. Y a la del planeta entero.


Niños fuera de control


Aunque es un tema social y migratorio, la creciente llegada de ilegales menores de edad se le convirtió en un dolor de cabeza al presidente Barack Obama, al punto que tuvo que enviar una solicitud al Congreso para poder destinar US$3.700 millones a la solución de este conflicto, apelando a una crisis humanitaria y creando un hueco adicional en las descuadradas finanzas públicas.

El plan de la Casa Blanca es usar el dinero para aumentar la detención, la atención y el transporte de los niños que viajan solos y que provienen mayoritariamente de Centroamérica. También se busca acelerar los procesos contra los adultos que están haciendo negocio para ayudar a los niños a inmigrar ilegalmente.

Se estima que más de 50.000 menores de edad han llegado a Estados Unidos desde octubre de 2013, en muchos casos huyendo de la violencia, pero también impulsados por los rumores de que por su edad se podían quedar en Estados Unidos. Esto además aumentó las críticas de los republicanos contra Obama, que lo acusan de ser muy suave en temas migratorios.
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