| 7/10/2013 4:56:00 PM

Alemania frenada

Pese a tener los mejores indicadores de la Zona Euro, Alemania, la mayor economía de la región, pasa por una época de vacas flacas que no logra superar. ¿Fenómeno temporal o señal de más crisis?

La exactitud y la rigurosidad alemanas hacen que los analistas y los mercados sean muy exigentes con sus cifras. No en vano es la economía líder de las 18 que conforman la Eurozona y la que ha llevado la mayor carga fiscal para resolver la crisis. Por esta razón, las más recientes cifras sobre producción industrial y exportaciones germanas dejaron decepcionados a más de un espectador.

En mayo, la producción de las empresas alemanas cayó 1% frente a abril, mes en el que había subido 2%. Esta caída es el doble de lo que estimaban los analistas y la mayor desde octubre. Igualmente, las exportaciones, que son el motor del PIB alemán, bajaron 2,4% en mayo, mucho más que el 0,4% que esperaban los expertos.

En particular, las ventas externas a sus vecinos de la Eurozona, que reciben 40% de los bienes alemanes, se redujeron 9,6% anual y las que van fuera de Europa cayeron 1,6%, inducidas por la menor demanda de China. Una encuesta de Reuters muestra que en junio la situación no mejoró y que incluso podría haber empeorado por el efecto de las menores exportaciones a Asia. Los analistas consideran que el mermado dinamismo alemán es consecuencia del pesado lastre que carga de su vecindario, pues las malas cifras de los demás le dificultan su recuperación.

La economía de la Zona Euro completó entre enero y marzo pasados seis trimestres consecutivos de caídas y, según Mario Draghi, presidente del Banco Central Europeo (BCE), las perspectivas son más a la baja que al alza. Esto lo motivó a dar una señal “sin precedentes” de que las tasas de interés de la región se mantendrán bajas por un periodo prolongado.

Sin embargo, Draghi reafirmó su pronóstico de una recuperación moderada a finales de este año. El cálculo del BCE es que la Eurozona se contraiga 0,6% en 2013 y luego se expanda 1,1% en 2014. Esta proyección no parece viable tras la nueva crisis que acaba de vivir Portugal con la renuncia de algunos de los ministros del gobierno, lo que podría exacerbar las tensiones; al tiempo que Grecia negocia el desembolso del siguiente tramo de su rescate por 8.100 millones de euros en medio de protestas porque la condición sigue siendo más austeridad.

Para completar, la crisis egipcia afecta los precios del petróleo y lleva a un riesgo de mayor inflación en la Eurozona. Si a esto se le suma una Alemania más lenta, se oscurece el panorama. No obstante, expertos consultados por el periódico inglés The Guardian dicen que la desaceleración alemana tiene que ver más con factores coyunturales (como el mal clima que azotó al país en marzo) que con un debilitamiento de su economía, pues de hecho las importaciones crecieron en mayo 1,7%, lo que muestra una fuerte demanda interna.

Las esperanzas están puestas en la segunda parte del año, pues de la recuperación alemana no solo depende la reelección de su actual canciller, Angela Merkel, también la reanimación de sus socios europeos.
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