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Karolos Papulias, presidente de Grecia.

| 10/25/2012 8:00:00 AM

¡A protestar!

Grecia, España, Portugal, Chipre y Malta entrarán de manera simultánea en una huelga generalizada que paralizará la economía de buena parte de la Eurozona. Crece el malestar social en el Viejo Continente.

El próximo 14 de noviembre en España, Portugal, Grecia, Chipre y Malta se cerrarán puertas de casas y oficinas para ir a protestar. En un continente en donde las huelgas se han vuelto pan de cada día, el anuncio no tendría nada de particular, de no ser porque esta será la primera vez que lo hagan de manera simultánea los países más golpeados por la crisis y, además, con un paro general de 24 horas, que promete paralizar al menos cinco de los 17 países que conforman la Eurozona.

La motivación es la misma desde hace tres años: las fuertes medidas de austeridad con las que los gobiernos buscan sanear sus finanzas. Pero todo parece indicar que ni los remedios, ni las protestas están dando resultados.

Varios institutos alemanes de estudios económicos dieron sin rodeos la desesperanzadora noticia: Grecia no se va a salvar si sigue como va y la única alternativa es un nuevo recorte de su deuda, lo cual es virtualmente imposible. Por el lado de España, cuya calificación está al borde del nivel especulativo, el ambiente para un rescate de sus bancos se está complicando.

Su plan, y el de Irlanda, es poder usar lo más pronto posible los recursos del Mecanismo Europeo de Estabilidad. Sin embargo, en la más reciente cumbre regional, como de costumbre, se impuso el pensamiento alemán de que eso no se puede hacer a las carreras y que primero deben crear un supervisor bancario regional, cuya regulación tomará lo que queda de este año y parte del entrante.

Ante las malas noticias, lo único que les queda a muchos ciudadanos son las protestas, que cada vez son más violentas. En el caso de España, la del 14 de noviembre será la segunda huelga general de este año (la primera fue el 29 de marzo), convirtiendo a 2012 en el primer año en el que esto ocurre dos veces, pues en toda la historia de España se han realizado solo seis huelgas generales.

Ante el anuncio, el gobierno español está tratando de disuadir a los manifestantes. La vicepresidente, María Soraya Sáenz de Santamaría, dice que con el paro no va a disminuir el desempleo, que es el principal problema del país, pues no se pueden crear puestos invitando a la gente a que no trabaje, al tiempo que el presidente Mariano Rajoy insiste en que la huelga es un “error descomunal”. Admitió ser consciente de estar tomando decisiones que no gustan a muchos, “pero lo hacemos porque hay que hacerlo”, reseñó el diario Expansión.

El costo

En Grecia, por su parte, ya llevan dos huelgas generales tan solo en octubre. El tema es tan álgido que ya hasta tienen medido cuánto les cuesta cada paro. Se calcula que, pese a lo mermada que está la economía griega tras cinco años de recesión, dejar de producir durante un día entero vale unos 100 millones de euros.

Generalmente son los trabajadores del sector público los que protestan, pero cada vez se suman más personas del sector privado y, en la pasada huelga general del 18 de octubre, unos 2 millones de personas se manifestaron, lo que equivale a la mitad de la fuerza laboral griega, incluso los medios de comunicación dejaron de transmitir por un día y los hospitales públicos funcionaron de forma intermitente.

Un estudio del Citigroup indica que cada huelga griega de 24 horas le resta 5% a su PIB mensual.

Sin embargo, cuando las pensiones y los salarios están sufriendo recortes de entre 25% y 30% es más que entendible que la gente esté molesta. Y lo que más indigna a los manifestantes es que las autoridades europeas en su más reciente reunión, que también fue el 18 de octubre, no se concentraron en buscar la ayuda financiera que necesitan Grecia, España o Chipre, sino en hablar de la unificación bancaria.

En España, las pérdidas generadas por las huelgas aún no están cuantificadas, pero es claro que en plena recesión y con 25% de desempleo, el palo no está para cucharas.

Además, en las comunidades autónomas el panorama es desalentador. Las Islas Baleares y Asturias acaban de sumarse a Cataluña, Andalucía, Valencia, Castilla-La Mancha, las Islas Canarias y Murcia y le solicitaron ayuda financiera al fondo de rescates del gobierno central. Paralelamente, el gobierno de Valencia aprobó el despido de al menos 3.000 empleados públicos, lo que equivale a 40% de su nómina.

Ni los de mostrar

En Portugal, que se ha ganado la fama de ser el alumno aplicado y que cumple con los recortes al pie de la letra, las cosas no están mejor, al punto que sus vecinos ya lo llaman Poortugal (haciendo referencia a la palabra poor, pobre en inglés).

Para cumplir con los compromisos pactados con la Unión Europea, el Banco Central Europeo y el Fondo Monetario, el gobierno luso prepara más tributos, incluyendo un aumento de un tercio en el impuesto de renta, anuncio que no solo tiene molestos a los sindicatos (promotores de la huelga), sino a economistas, políticos y analistas, que lo califican como crimen a la clase media y la entrada en una dictadura de la deuda.

La única excepción es Irlanda, otro de los países aplicados, que ya recibió el respaldo de Francia y Alemania para recapitalizar sus bancos, lo que en cierta medida molesta a otros vecinos como España, que también se está esforzando y no ha recibido la palmadita en la espalda.

Con o sin apoyo de los poderosos de la Unión, lo cierto es que el descontento social en Europa está al alza y la huelga del 18 de noviembre será una muestra más de que el remedio está saliendo más caro que la enfermedad.
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