| 3/19/2010 12:00:00 AM

Transumismo: alquilar y no comprar

Tener vivencias transitorias que no impliquen el compromiso de compra es una tendencia que está cobrando fuerza en el consumo de hoy. Así, la propiedad y el futuro ahora compiten con lo efímero y lo inmediato.

Hace 15 años, la satisfacción del consumidor radicaba en la acumulación de bienes materiales. Hoy, cada vez más, se centra en la acumulación de experiencias. Prueba de ello es el auge que está teniendo en el mundo el sistema de alquilar con el objetivo de tener una vivencia determinada, y que lo importante ya no sea tener un Ferrari parqueado en la casa o una cartera Prada en el armario. Esta tendencia, que comenzó a cobrar fuerza a principios de la década pasada en ciudades como Nueva York y Londres, ha sido bautizada como 'transumismo', refiriéndose a un estilo de vida transitorio, libre de las preocupaciones de la propiedad y que lucha contra el aburrimiento.

Es importante aclarar que, si bien una de sus ventajas es poder acceder a bienes de todo tipo pagando tan solo un porcentaje del valor real, su popular uso no tiene nada que ver con no poder comprar. Todo lo contrario. La tendencia de 'transumismo' está siendo marcada por los más adinerados quienes, presos de la moda, siempre quieren acceder a lo último.

Los jóvenes ejecutivos de hoy han hecho gran parte de esta transformación, pues su falta de tiempo, sumada a su impaciencia por querer vivir cosas más rápidamente, hacen de este tipo de servicios una alternativa muy valiosa para el estilo de vida que quieren llevar. En este sentido, si bien en Colombia la tendencia de los 'transumidores' es todavía incipiente, es en el segmento de jóvenes exitosos donde el mercado de alquiler de servicios está pisando más fuerte. Esto, además de una oportunidad para quien esté en capacidad de desarrollarlos, es una alerta para las compañías de consumo, que deben hacer esfuerzos para ofrecer, más que un bien, una experiencia de vida.

Servicios a la medida

Quintessentially es una empresa administradora de estilo de vida y prestadora de servicios de lujo que nació en Londres hace diez años y que tiene oficinas en 52 ciudades alrededor del mundo, incluida Bogotá. Los 100.000 socios, entre los que se encuentran celebridades de la talla de Madonna y Elton John, están afiliados a través de una membresía anual, contando, tal y como sucede en la banca personal, con un ejecutivo asignado para atender sus necesidades de lujo totalmente personalizadas. Entre ellas, están servicios sencillos como alquiler de vehículos deportivos para manejar en la calle o en una pista de carreras, hasta servicios tan extravagantes como el de cerrar las pirámides de Egipto para una fiesta privada.

Según René Estripeaut, presidente de Quintessencially en Colombia, la membresía que se maneja en el país vale US$5.500 por persona o US$7.700 por pareja. Los socios son en general jóvenes trabajadores con un alto poder adquisitivo, como médicos cirujanos y corredores de bolsa que, impulsados por la experiencia de vivir cosas nuevas, quieren utilizar este tipo de servicios. La mayoría de necesidades, dice Estripeaut, están relacionadas con viajes exóticos, como por ejemplo, el que ofrecen al polo norte o el paseo en globo alrededor del Kilimanjaro.

Con respecto a la entrada de la compañía a Colombia hace dos años, Estripeaut dice que tradicionalmente el país era muy consumista, pero con unas barreras muy cerradas. Con el avance de la tecnología y herramientas como las que ofrece Google lo que estaba pasando en el mundo se convirtió en una realidad para las personas y la gente comenzó a interesarse por experiencias que hace diez años no eran ni siquiera una opción. Además, explica Estripeaut, el mayor acceso al crédito de una población joven exitosa ha hecho que cada vez sean más asequibles este tipo de servicios vivenciales en Colombia.

Otro prestador de este tipo de servicios es la empresa colombiana Eko Marketing, que alquila bienes de lujo como carros de alta gama para que los ejecutivos lleguen a sus reuniones o eventos. Según su director, Hernando Salazar, el servicio diario con conductor puede llegar a costar $1'300.000.

Salazar indica que Eko Marketing es principalmente una empresa que desarrolla estrategias de mercadeo, pero que desde hace siete años empezó a brindar servicios basados en la tendencia del 'transumismo' por las necesidades que sus clientes estaban presentando. "Es una tendencia creciente pues el mercado ofrece cada vez más alternativas a los consumidores, quienes siempre van a querer lo último y, seguramente, aunque tengan alto poder adquisitivo, no van a tener espacio para llenarse de cosas", sostiene.

Alquilar para estrenar

Uno de los servicios de alquiler que más se ha popularizado es el de la moda. En el mundo hay muchas compañías especializadas, en particular, en accesorios. Internet ha resultado ser la herramienta esencial, ya que los artículos disponibles se pueden ver, reservar y pedir por correo a la casa, siendo esto, además de cómodo, más privado. Este es el caso de Flash Divas en Buenos Aires, que alquila lo último en carteras, joyas, gafas de sol, relojes y otros accesorios por mínimo una semana y hasta por un mes. Por ejemplo, el alquiler por siete días de un collar de Dolce&Gabbana cuesta US$40. También está Look and Stop, en Madrid, que es reconocido por su catálogo de carteras de lujo cuyo alquiler por semana es de alrededor de 50 euros; o Berdeli, en Barcelona, que alquila joyas durante diez días por un costo que oscila entre 10% y 20% del valor real de la joya.

En Colombia como pionero está B-Guest, una tienda de alquiler de prendas y accesorios para toda ocasión, que comenzó hace cinco años en Bogotá, como respuesta a la necesidad de las mujeres de estratos altos de sentirse bien vestidas en cada ocasión. Carolina Abad, gerente y propietaria de la empresa, afirma que son más de 1.000 prendas las que tienen disponibles y que los precios están entre $80.000 y $200.000. Abad aclara que alquilar no es un problema de dinero, sino de recursividad, comodidad y querer verse siempre distinto.

Más que comprar

El acceso a lo material ya no viene necesariamente de grandes herencias o de la acumulación por un periodo prolongado de tiempo de bienes materiales. Ahora viene del deseo de experimentar. Esto pone en sobre aviso a las empresas de consumo, sobre todo las que ofrecen productos que no son de primera necesidad, pues si no ofrecen como complemento algún diferenciador que tenga que ver con la experiencia, va a ser muy difícil cautivar a los consumidores.

De esta manera, se vuelve indispensable que el mercadeo de productos se ajuste teniendo en cuenta los nuevos deseos de los consumidores que, según la firma de tendencias de consumo Trend Watching, podrían resumirse en: aprovechar el tiempo, tener libertad para escoger sin atarse a nada y contar con el factor sorpresa, recibiendo siempre algo diferente.

¿Tiene algo que decir? Comente

Para comentar este artículo usted debe ser un usuario registrado.

EDICIÓN 531

PORTADA

La Bolsa de Valores necesita acciones urgentes

Con menos emisores, bajas rentabilidades y desbandada de personas naturales, la Bolsa busca recuperar su atractivo. Finca raíz, su nueva apuesta. ¿Será suficiente?