| 10/13/1998 12:00:00 AM

Los famosos nunca mueren

Para vender, lo importante es ser famoso. Estar vivo es lo de menos. Las caras de los muertos pueden valer millones.

Imagine lo que sería contratar a una persona famosísima para promocionar su producto, que no se queje jamás del sueldo, no haga nada en sus ratos libres que pueda dañar la imagen de su empresa y jamás incumpla un contrato. Un consejo para quienes están en la búsqueda: contrate a alguien que ya no respire.



Pero no crea que los muertos cobran barato. Roger Richman, abogado de Beverly Hills, representa el patrimonio de 45 celebridades fallecidas, entre las que se encuentran Albert Einstein, W.C. Fields, Sigmund Freud, Audrey Hepburn, los hermanos Marx, Rodolfo Valentino y Mae West. Durante 20 años, Richman ha dado licencia para utilizar las imágenes de los famosos en publicidad.



Richman, uno de los pioneros en el negocio, no sólo tiene registrados los rostros y nombres, sino también sus voces, firmas y todo aquello que recuerde a la persona, como las pobladas cejas de Groucho Marx, el cabello de Einstein y la sexy voz de Mae West.



¿Se abstendrían de trabajar para algunos productos? Como regla, el agente acepta sólo productos que no disminuyan la reputación ni el recuerdo de la celebridad. La ropa interior, el control natal y los productos para el crecimiento del cabello no suelen estar en la lista.



Richman obtiene el 35% de la tarifa. La figura más popular en su portafolio es Albert Einstein. ¿Cuánto vale el físico más famoso de la historia? La tarifa por una licencia para identificar mercancías está generalmente entre 8 y 13% del precio al por mayor del producto. ¿Y por la publicidad? Todo es negociable.



Otra compañía, Curtis Management Group (CMG) de Indianapolis, Indiana, representa a docenas de celebridades y se especializa en figuras deportivas, tanto vivas como muertas. ¿Sus clientes de mayor demanda? La leyenda del béisbol Babe Ruth, quien murió hace 50 años. Conceder la licencia de su imagen generará este año US$25 millones. CMG toma un porcentaje de la tarifa más alto que otras compañías ­algunas veces hasta 60%­ y el resto se divide entre la hija de Ruth, sus nietos y la Liga de Béisbol de Babe Ruth para niños desfavorecidos.



CMG también maneja marcas registradas como la valla de Hollywood y el "I*NY". La compañía realiza más de 2.000 negociaciones al año para colocar a clientes como Marilyn Monroe en comerciales o productos promocionales como ropa, regalos o calendarios. Hace unos años, un comercial de televisión le costó a Coca-Cola "unos buenos cientos de miles de dólares" por usar la imagen de Humphrey Bogart en una escena clásica de la película "Casablanca". Fue uno de los primeros comerciales en utilizar la nueva tecnología de computador que permitía traer una imagen del pasado y ubicarla en un escenario actual. Hoy, el que alguien esté muerto no significa que no sea buen vendedor.
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