| 2/26/1999 12:00:00 AM

La competencia

La competencia
Las facultades de administración de empresas compiten regionalmente en la mayoría de los casos, es decir, no existe una competencia nacional entre escuelas porque el comportamiento normal de los estudiantes es demandar los programas que están en su región o área de influencia.

Como organizaciones de negocio, la mayor competencia se produce entre las instituciones privadas. De alguna manera, las públicas y las privadas operan en diferentes segmentos del mercado de estudiantes. Mientras las escuelas estatales no tienen que hacer grandes esfuerzos de mercadeo para atraer aspirantes, que en últimas son quienes compiten por los escasos cupos que se ofrecen, las instituciones privadas sí están en un mercado de estudiantes de estratos socioeconómicos superiores que pueden escoger, por lo general, entre dos o tres opciones. Los aspirantes a las escuelas del gobierno, por otro lado, tienen menor capacidad de ingreso y sus posibilidades de obtener una buena educación no son muy amplias.



Lo que se ve entonces es un mercado bastante competido en el segmento de las escuelas privadas, que ofrecen un producto para rangos de ingresos medios altos y altos especialmente. Y en ese segmento, los consumidores de educación buscan no sólo una buena facultad, sino que compran marca. Esto indica que alrededor de las escuelas se ha formado una reputación específica que cuenta muchísimo, sobre todo al final del proceso cuando se está en la fase de buscar empleo. La Universidad de los Andes, por ejemplo, ha desarrollado una reputación muy clara entre empleadores y, aunque ofrezca una calidad similar a otras escuelas, ese goodwill cuenta. Una encuesta realizada a principios de 1998 por Invamer entre responsables de reclutamiento de cien empresas, fue contundente en resaltar el desarrollo de marca e imagen de los Andes: todas las empresas preferían egresados de los Andes para las diferentes áreas de las organizaciones.



Hoy por hoy, los factores críticos de competencia tienden a internacionalizarse. Es decir, las escuelas de todo el mundo tienden a competir en fortalezas similares y las facultades colombianas no se apartan de ese esquema. Tales fortalezas se refieren a la calidad de la planta docente, el enfoque internacional, el número de convenios con universidades extranjeras, los programas de creación de empresas, la capacidad de la universidad de ubicar a sus egresados en las mejores empresas y con los mejores salarios, los recursos tecnológicos y si tienen o no un buen desarrollo de marca.
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