| 3/18/2005 12:00:00 AM

Entrevista Las mujeres tienen que pedir lo que desean

Habla con Dinero Linda Babcock, autora del libro Women don't ask: negotiation and the gender divide.

Entrevista Las mujeres tienen que pedir lo que desean
¿Cuál ha sido el impacto de su libro?

¿Ha logrado algún cambio en la sociedad?

Es muy difícil saber cuál ha sido el impacto que ha tenido el libro. Lo cierto es que recibo cantidades de correos electrónicos de personas que han leído el libro y les ha servido mucho. Hasta ahora, he vendido 30.000 ejemplares y aspiro que al menos le haya podido ayudar a unas 3.000 mujeres. El libro está siendo traducido al español por una editorial española y próximamente saldrá al mercado.



¿No cree usted que muchas veces las mujeres no piden que les paguen más porque se sienten tranquilas pues consideran que así mantienen a sus jefes agradecidos con ellas?

Eso puede ser cierto, pero el precio que se paga por ese conformismo es demasiado alto. Al final de su vida laboral, las mujeres que actúan de esta manera terminan con menos beneficios sociales de los que merecen pues no hay que olvidar que están atados al sueldo. Yo he calculado que el costo para una mujer en Estados Unidos por no haber negociado bien su salario por temor a hacerlo o porque simplemente no se le ocurre, puede ascender a US$500.000.

Las mujeres están subestimando lo que están perdiendo. Muchas veces, incluso por cuenta de los malos salarios que reciben tienen que depender de sus esposos, pues la probabilidad de que una mujer sola, con hijos, sea pobre es mucho más alta que la de un hombre en las mismas circunstancias.



Cuando una mujer necesita el trabajo, le da miedo pedir que le paguen más porque teme perderlo. ¿Qué le diría usted a esta mujer?

Creo que si una mujer está en riesgo de perder su empleo, es natural que tema hacer cualquier tipo de petición. Lo que pasa es que hay maneras de pedir. Si simplemente pide un aumento de sueldo y amenaza con irse, lo más seguro es que pierda el empleo. Pero si, por el contrario, averigua cuánto están ganando personas en condiciones similares a la suya y luego negocia para ganar lo mismo, la situación es bien diferente. También puede preguntar qué puede hacer por la compañía que se refleje en un mejor salario para ella. No siempre se trata de pedir, sino también de dar.



Se habla del techo de cristal que impide que las mujeres lleguen a los cargos más altos. Pero, ¿no cree usted que muchas veces este mismo techo le sirve a la mujer como excusa para no tener que asumir más responsabilidades?

Eso está bien. Yo no estoy diciendo que todas las mujeres deban ser presidentes o que deseen serlo. Pero si una mujer quiere quedarse en una posición media o quiere ascender a los altos cargos, debe poder hacerlo y recibir además una remuneración acorde con su trabajo. Una mujer debe ganar el sueldo que merece, no importa cuál sea el cargo.



Las mujeres que son muy exitosas a veces no cuentan con el apoyo de sus maridos y si dedican mucho tiempo al trabajo, terminan solas. ¿Dónde está el equilibrio?

Creo que muchos hombres quieren que sus mujeres se queden en la casa, cuidando a los hijos. Es nuestra cultura. Hay una gran presión social para que el hombre sea el jefe del hogar, el más exitoso profesionalmente y el que más dinero gane. Nuestra sociedad no es simétrica ni equilibrada. Los hombres cuyas mujeres ganan más que ellos son mal vistos y esto es muy duro para el hombre, pues se crió con la expectativa de que él sería el que produciría en su hogar. Los hombres no tienen la misma oportunidad que las mujeres para quedarse en la casa. Esta situación es injusta tanto para el hombre como para la mujer. Solo habrá justicia cuando cada uno haga lo que quiera y se sienta bien.



Usted dice en su libro que las mujeres tienen la percepción de que su vida está controlada por terceras personas. Si esto es así, ¿cómo logran algunas mujeres ser exitosas?

No todas las mujeres perciben esto, por supuesto. Hay diferencias entre las creencias de las mujeres. Algunas saben negociar y, por tanto, logran obtener lo que quieren. Pero, en general, creo que las mujeres que han triunfado lo han hecho porque han tenido buenos mentores. Muchas de estas mujeres tuvieron a alguien que les enseñó a negociar. Definitivamente, yo creo que si una mujer no negocia, todo le resulta más difícil.



El momento actual es difícil para la mujer. Si se queda en la casa, corre el riesgo de desactualizarse y quedarse rezagada frente a su marido, pero si sale a trabajar y le dedica mucho tiempo al trabajo para poder triunfar, corre el riesgo de quedarse sin marido. ¿Cuál es la salida?

Esta área de investigación no es la mía. Hay, sin embargo, un libro muy bueno sobre el tema: Creating a life de Silvia Hewlett, el cual recomiendo mucho.



Por último, ¿qué les diría a las mujeres para estimularlas a leer su libro?

Les diría que lo lean porque las va a ayudar a empoderarse de sí mismas para lograr lo que quieren, ya sea en el trabajo o en la casa. Si se quedan esperando a que llegue lo que tanto anhelan, lo más probable es que se queden esperando pues nunca va a llegar. Tienen que pedir lo que desean.
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