| 4/23/1999 12:00:00 AM

En Colombia

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"Hay muchas empresas colombianas que simplemente no pueden pagar la consultoría de una firma global o que no sabrían qué hacer con alguno de esos complejos modelos", manifiesta Hugo Estrada, de la consultora local Remolina Estrada.



Remolina Estrada ha encontrado su nicho de negocios en las medianas empresas y en aquellas organizaciones que requieren soluciones concretas en temas aparentemente simples pero que determinan la supervivencia, como el manejo de los inventarios, las estructuras de costos o el canal de ventas.



La misión de Remolina Estrada es, al fin de cuentas, la misma: generar valor, ofrecer su capital intelectual y mostrar resultados tangibles. No obstante, el nicho de mercado es diferente y los tipos de problemas que solucionan tienden a ser más simples, pero a la postre no menos importantes.



"Hemos encontrado que los empresarios colombianos conocen su negocio, pero a veces pierden de vista las cosas del día a día y no logran concretar sus visiones empresariales", dice Estrada, un veterano empresario con amplia experiencia en industria pesada.



Otra tendencia de las firmas locales es la de obtener los derechos internacionales de marcas de consultoría. Remolina Estrada maneja la marca del EVA de la firma Stern Stewart.



Consultores en la práctica



La Fundación Social es, sin duda, uno de los mayores consumidores de consultoría en Colombia. Desde 1991 empezaron a desfilar todo tipo de equipos de consultores por las oficinas de la gerencia del grupo: consultores estratégicos, funcionales, de procesos, implementadores de sistemas, asesores de recursos humanos...



En su mayoría, las experiencias han sido positivas, según Eduardo Villar, vicepresidente corporativo de la Fundación. El éxito se explica sobre todo por el enfoque y las expectativas de la organización frente a la consultoría.



"No vemos al consultor como el proveedor de recetas mágicas y de soluciones. El consultor nos acompaña en los procesos de cambio y nos ayuda con su experiencia, conocimiento e información global. No creemos en el consultor que venga con grandes modelos o modas gerenciales. Para nosotros es como un espejo en el que nos miramos con un alto nivel de autocrítica. Tampoco es quien implementa los cambios, los procesos o los sistemas. Es la organización la responsable de esas actividades", afirma Villar.



Para Villar, la inconformidad que han manifestado algunas empresas con la consultoría se deriva de la forma como ven la firma. A la firma no se le pueden delegar ni las decisiones ni la forma de tomarlas. Los empresarios no pueden llamar a un consultor para que les diga lo que tienen que hacer. "Las empresas deben saber de antemano la solución a sus problemas y el consultor es sólo quien las valida, pues las desafía y les ayuda a concretar las decisiones que deben producir cambio".
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