| 5/11/2007 12:00:00 AM

Todo mala clase en las empresas debe ser eliminado

A nadie le gusta trabajar con tiranos. Aquellos personajes que destilan agresión y que, con su actitud hacen sentir inferiores a los demás, son terriblemente dañinos para las empresas.

Es posible ver en los ojos de la gente cuando algo anda mal en una compañía. Miradas de tristeza e impotencia anuncian que un "tirano" anda cerca. Con frecuencia el veneno que expelen estos seres hostiles es tan fuerte que alcanza incluso a las familias de los empleados afectados.
 
¿A qué mamá, esposo o hija no les duele que a sus familiares los traten mal en el trabajo? ¿Cuántas personas tienen que aceptar tratos como ¡no sea tan bruto! o ¡incompetente! por parte de sus jefes debido a que están aferradas a un empleo por razones financieras o profesionales?
 
Bien, existe una expresión en inglés que capta cada sentimiento siempre que nos topamos con este tipo de personas agresoras ¡What an asshole! Es por esto que para Robert Sutton, reconocido psicólogo organizacional de la Universidad de Stanford ¡Asshole! es la mejor forma de clasificar a los miserables, opresores, déspotas y ego maniacos del mundo empresarial.
 
Su reciente libro The no asshole rule. Building a civilized workplace and surviving one that isn't (Algo así como la regla de oro de no permitir estos "mala clases" en las empresas) publicado apenas en febrero pasado es el texto de negocios más vendido en amazon.com y está en proceso de traducción a una docena de lenguas. Publicaciones de prestigio como Time, Business Week, New York Magazine, Washington Post y el German Financial Times se han sumado a la que es ya una cruzada para erradicar cada "asshole" de los negocios internacionales. En Colombia también tenemos que dar la batalla.

¿Quién clasifica para asshole?
¡Asshole! es sin duda un término polémico. Si usted indaga por traducciones en inglés va a encontrar que es una palabra fuerte. Pero Sutton considera que "la academia tiene una gran oportunidad de ser más efectiva en sus mensajes si empieza a utilizar el lenguaje convencional de los negocios".
 
Y francamente hay ciertos personajes de oficina que solo despiertan un ¡Ese es mucho...!!! Veterano del mundo académico de 52 años, Sutton tiene el orgullo de que en su primera publicación sobre el tema, un ensayo para la conservadora Harvard Business Review (2005), quedó impresa la palabra ¡Asshole! 8 veces. Sin embargo, para este autor es fundamental hacer una distinción entre lo que se entiende como un "asshole temporales" de un "asshole certificado".
 
Es decir, para Sutton todos llevamos un "cretino" por dentro que despierta en momentos de gran estrés o malos días. En medio de un trancón o en una fila interminable saca la cabeza ese animal que no podemos contener. A estos "assholes temporales" es justo darles una segunda oportunidad.

Pero por desgracia también existen aquellos rufianes cuya mala conducta se repite tan consistentemente que es preciso acreditarlos como un "asshole certificado". Todos podemos traer a la mente un ejemplo si nos lo proponemos. Es probable que incluso usted sea víctima de uno actualmente. ¿Cómo definir a estos déspotas formalmente? Según Sutton un asshole se entiende como "alguien que con su trato nos hace sentir humillados, oprimidos y perder la motivación.
 
Pero sobre todo, a su lado nos sentimos menos de lo que somos". Aun más, para Sutton existe un segundo test para reconocer a esta especie. "Los assholes suelen inyectar su veneno a las personas con menor poder, mientras sonríen y se presentan cándidos ante los más poderosos".
 
Este punto es aún más triste porque evidencia muy poca calidad humana. Los assholes rompen este equilibrio. El valor del trato por igual entre seres humanos en las empresas debe ir desde la señora de los tintos y el vigilante hasta al gerente.

Si las siguientes expresiones de agresión no física le resultan familiares puede despejar entonces cualquier duda sobre si su jefe o cierto grupo de compañeros hacen parte de este desagradable género. Insultos personales, raciales, culturales y sexuales, invasión del espacio personal, chistes sarcásticos, gritos, reprimendas públicas y la humillante tendencia a hacerlo sentir invisible a su lado ¿Se ha identificado con alguna? ¡Pues usted no está solo!!
 
En su libro Sutton presenta distintas estadísticas internacionales que comprueban una cruda realidad: "las empresas están llenas de assholes". Para distintos países los promedios varían entre un 20% y 30% de personas afectadas directamente por maltrato y los porcentajes son mayores para las víctimas que son testigos de estas situaciones.

¿Por qué debe aplicar la regla?
"Si en algo quiero contribuir con mi libro es a acabar con el mito del asshole súper estrella", afirma Robert Sutton. En esto se refiere a que muchas compañías y empresarios suelen tolerar este tipo de personajes pues en ocasiones resultan ser assholes muy talentosos.
 
A veces es cultural pensar que el éxito profesional da derecho a ser déspota. Todos conocemos los casos de gerentes generales, ejecutivos famosos o grandes vendedores, entre otros, que con su carácter recio se hacen creer imprescindibles. El país está lleno de estas "estrellas" tanto en el sector público como privado. Incluso "expertos en gerencia" que por la mañana dan charlas de motivación y por la tarde violentan a sus empleados.

Entonces, si usted es el dueño de la empresa o tiene el poder, y viene dudando en si sacar o no al personaje ¡Despídalo! ¡Despídalo de una vez por todas! Según Sutton al final sentirá una gran satisfacción pero también tristeza de no haberlo hecho antes. "Los efectos negativos suelen ser mucho mayores a las ganancias de estos rufianes con talento", afirma.
 
Y para comprobarlo Sutton elabora en su libro un hipotético "costo total de un asshole" con efectos como la alta rotación del personal, pérdida de clientes claves, salarios más altos para que la gente los soporte, complicaciones legales, y la baja moral del equipo, entre muchos otros costos, por lo que después de leer este artículo entenderá que el mejor negocio que tiene entre sus manos es aplicar "la regla de eliminarlos por completo de su empresa".

Claves para gerenciar la regla
"Que los ambientes organizacionales sanos son más efectivos" parece teoría pero funciona perfecto en la realidad. Sutton resalta en su libro distintos casos de empresas exitosas como Google, IDEO, y Southwest Airlines que aplican en detalle estos conceptos.
 
Para este tipo de compañías por más talentoso que sea un ejecutivo, si este trata mal a sus compañeros, siempre será expulsado o tratado como incompetente. Por ejemplo en Google, desde los tiempos de su fundación por Larry Page y Sergey Brin, la misma cultura organizacional se ha encargado de aislar estos personajes de la empresa. Google opera con la insignia "don't be evil" que le recuerda a cada empleado que simplemente allí no es eficiente ser tirano.

El caso de la reconocida firma de diseño IDEO muestra cómo usted debe incorporar "la regla" a sus procesos, principalmente en las etapas de selección y contratación. Según Sutton la agresión es altamente contagiosa y siempre se necesitarán muchas más actitudes positivas para borrar las negativas. "Los assholes tienden a multiplicarse" , afirma.
 
Es decir, si usted asigna al proceso de contratación un tirano, este escogerá a alguien similar a él y de esta forma es que las empresas se inundan de agresión. Es por esto que en IDEO procuran involucrar el mayor número de opiniones posibles cuando se realiza la selección de un candidato y todos acompañan a la persona escogida en los primeros meses solo para comprobar que no sea un asshole que dañe su cultura empresarial.

Pero algunas empresas van más allá y aplican la regla también a sus clientes y proveedores. Es la historia de Southwest, una de las aerolíneas más dinámicas de Estados Unidos. Todos hemos sido testigos de agresión en los aeropuertos. Con gritos como: ¡Estoy indignado, no vuelvo a viajar en esta aerolínea!
 
Pues bien, en muchos casos Southwest les cumple la promesa a estos clientes insolentes cuando se comprueba su trato agresor. Esta idea es maravillosa. Si usted como empresario hace lo mejor para tratar a sus empleados, no permita que otros vengan y los agredan. Puede ser su mejor cliente pero esto es una falta contra la dignidad humana. Ciérrele las puertas.

Como dice el dicho popular "el poder corrompe y el poder total corrompe totalmente". Muchas personas por naturaleza no muestran síntomas de agresión hasta que son ascendidas o se les asigna poder en una organización. Allí muestran su lado oculto. Es por esto que Sutton aconseja que para disminuir la probabilidad de assholes en una empresa se deben mantener las distancias de poder lo más pequeñas posibles.
 
Empezando por el salario, que es la mayor fuente de desigualdad. "Es ingenuo pensar que no existen diferencias en las empresas pero siempre se debe tratar de mantener un equilibrio para no alimentar los egos dañinos en las organizaciones", sostiene Sutton.

Todo esto despierta una reflexión personal. ¿Para dónde vamos con nuestra carrera profesional? Si su intención es llegar bien lejos para demostrarles a los demás sus éxitos y así sentirse superior no pierda el tiempo. A nadie le gustan estos personajes y terminará muy exitoso pero solo.
 
El recordado gurú de los negocios Peter Drucker decía que a lo largo de su vida había conocido distintas facetas del liderazgo. Pero la más contundente es que los más grandes líderes que conoció tendían a hablar de "nosotros" en lugar de "yo".
 
Este punto es resaltado por Sutton cuando afirma que nada más dañino para el ambiente laboral que los "yo todo" "yo esto" "yo hice" y "yo lo otro". Remplace ese yo por "nosotros" y verá cómo se empezara a forjar una cultura de colaboración en su organización.

Todos a la batalla
Según Sutton su libro estaría incompleto si no destacara ciertas "bondades" de los assholes. "Sería muy ingenuo pensar que siempre son más dañinos que el valor que puedan aportar", sostiene. Para ilustrar este punto resalta la imagen del popular Steve Jobs, fundador de Apple y Pixar. Sutton ataca fuertemente a Jobs. En la industria de la tecnología Jobs es visto como un gran empresario pero también se conoce por su trato agresivo con sus empleados.
 
"En ocasiones actuar con carácter fuerte permite conseguir resultados" reconoce el autor. Sin embargo con todo y esto son muchos más los líderes empresariales que se destacan por su calidad humana como Alan G Lafley de P&G y en política como el ex presidente Bill Clinton. Y a pesar de que en extremas ocasiones un asshole puede resultar ser valioso "la vida es demasiado corta como para aguantarse a estos personajes" ¿No le parece?

Hay momentos en los que estamos amarrados a convivir con un tirano. Por el dinero o por nuestras profesiones. Una buena parte de este excelente libro está dedicada a encontrar formas de salir adelante. Contrario a lo que un autor convencional de gerencia afirma sobre mantener siempre un compromiso a toda prueba, Sutton recomienda en estos casos alejarse lo más que se pueda emocional y profesionalmente. "Cuando la situación es insoportable, encuentre en pequeñas victorias el entusiasmo para continuar", sostiene.

Es el momento de actuar juntos contra los jefes y empleados que violentan a los demás como su estilo de trabajo. Hace años en un artículo del ex alcalde Antanas Mockus, este afirmaba que en Colombia hacen falta "sapos". Tal vez es por esto que tanto tirano pasa inadvertido.
 
Pero cuando es la unión de la gente la que reclama contra el maltrato se pueden conseguir mejores resultados. En estas situaciones pierden todos, sufren los empleados, las familias y las empresas. Entonces dedíquele este artículo al tirano que lo acosa.
 
Según Sutton la mejor forma de contrarrestar a un asshole es la censura pública. Puede empezar por contar su caso en la sección de comentarios de este artículo en Dinero.com, sin nombres propios. Y usted como empresario recuerde: ¡De nada vale colocar en las paredes de su empresa esta nueva regla si no la interioriza en los pequeños detalles del día a día! Nada se logrará hasta que no empecemos a tratar bien al que está frente a nosotros.

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