| 2/20/2009 12:00:00 AM

Tengo lo suficiente

¿Le tenemos algún límite a nuestras inmensas ansias de dinero, poder e influencia? ¿Sabemos establecer realmente cuánto necesitamos para ser felices?

Sin lugar a dudas el empresario de origen francés Christian R. Fabre es un hombre ejemplar. Para ser el gerente general de Fashions International, una de las compañías de confecciones más prestigiosas de la India que emplea en forma indirecta a más de 80.000 personas en cerca de 200 fábricas, su atuendo diario dista mucho del ejecutivo típico en la exuberante industria de la moda. Fabre, quien se hace llamar Swami Pranavananda Brahmendra Avadutha, o simplemente Swami, vive prácticamente desnudo, solo viste una túnica color azafrán como la de un sacerdote hindú, y pinta su frente con ceniza. A sus 68 años Swami tiene el prestigio de haber sido reconocido en la serie del The World's Richest People (titulada en español Mundo de Millonarios), pero sus orígenes no pueden ser más humildes.

Christian Fabre llegó a la India en 1971 para trabajar en una firma franco-belga exportadora de cueros, empresa que desapareció a los tres años, dejando a Fabre sin trabajo y solo, pues en la pobreza su esposa lo dejó con su pequeño hijo. En el peor momento de su vida Fabre se refugió en el hinduismo. En una entrevista para The New York Times, Swami recuerda que fue un leproso que había perdido sus dedos de los pies y manos quien lo motivó a seguir adelante. "A pesar de sufrir de lepra su cuerpo irradiaba energía y felicidad. Yo no podía más que llorar, frente a él no tenía derecho a verme derrotado", recordó Swami en la entrevista. Hoy en día Christian Fabre es un excelente ejemplo de un empresario distinto. Cada uno de sus colaboradores directos participa en las ganancias de la empresa y, en la medida de lo posible, reciben su sueldo mes tras mes de las mismas manos de Swami. Él por su parte, a pesar de ser considerado uno de los hombres más ricos del mundo, solo se paga US$200 mensuales, cifra que para este millonario, es tan solo el recuerdo de que la felicidad no solo se encuentra en lo material.

Avaricia

¿Cuánto es suficiente? Esta textualmente parece ser la pregunta del millón en medio de una inmensa crisis financiera debida en parte a la avaricia y especulación sin límites del sector financiero internacional, en una sociedad totalmente desigual, llena de corrupción y afán por el dinero fácil. Hoy en día esta pregunta se encuentra en el centro del huracán en la sociedad moderna y por eso vale la pena revisar historias y publicaciones que ayuden a plantear un debate clave para los negocios y la vida. El punto de partida es una anécdota que apareció en la revista The New Yorker sobre el escritor norteamericano Joseph Heller. Heller, quien falleció en 1999, se hizo famoso por su libro Trampa 22 (una crítica a la guerra de Vietnam) publicado en 1961. En una ocasión en medio de un coctel ofrecido por un reconocido millonario le preguntaron ¿qué sientes al saber que nuestro anfitrión hace más dinero en un día del que tú novela hará en toda su historia? A lo cual Heller respondió "Es cierto, pero yo tengo algo que él nunca tendrá... Tengo lo suficiente".

¡Tengo lo suficiente! Una idea simple pero poderosa. De hecho, inspiró al veterano financista John C. Bogle de 79 años, una leyenda viviente en Wall Street por ser el fundador de la legendaria firma de fondos mutuos The Vanguard Group. En diciembre de 2008 Bogle publicó Enough: true measures of money, business and life, principalmente una fuerte crítica al sector financiero norteamericano, que en su opinión extrae mucho más valor del que realmente genera para la sociedad, en medio de una visión austera de la vida. Con críticas muy fuertes, por ejemplo, a los estrafalarios salarios de los ejecutivos en Wall Street, este libro se suma a la visión de quienes empiezan a reclamar un capitalismo distinto. "En nuestro largo camino en búsqueda de un destino, cada ser humano debe sentarse al menos un día con detenimiento a analizar ¿realmente cuánto necesito para ser feliz?", plantea Bogle en su libro.

¿Cuánto es suficiente? ¿Por qué muchas personas parecen no saciarse nunca? No es tan claro. Llega un punto en que no les va a alcanzar la vida para gastarse su dinero, y aun así, siguen queriendo más y más. Recientemente, el Wall Street Journal realizó una investigación tratando de definir cuánto es suficiente para los norteamericanos. Este estudió concluyó que suficiente es todo ingreso que permita una capacidad de ahorro. Sin embargo, para citar al reconocido autor Robert Kiyosaki, la mayoría de personas arrancan lo que él llama "la carrera de la rata", en la cual desde muy jóvenes comprometen sus ingresos futuros, y en algún momento ningún sueldo les va a alcanzar, y mucho menos para ahorrar.

Bondad

Muchas personas no comparten una aparente lucha en la sociedad por ver quién se lleva más riquezas al más allá. Usualmente, cuando el dinero no es la prioridad, existe un deseo genuino por ayudar a otros más. Tal vez una de las personas que ha planteado mejor este objetivo es el pastor Rick Warren, autor del libro Una vida con propósito, con más de 30 millones de copias vendidas y considerado el best seller más importante de los últimos tiempos. Escribir uno de los libros más exitosos del planeta equivale a recibir toneladas de dinero que en gran parte Warren destina a causas sociales. "Cada vez que tengo la oportunidad de ayudar rompo poco a poco con las cadenas del materialismo en mi vida", expresó Warren recientemente en una conferencia para Technology, Entertainment, Design TED.

Al respecto, en su libro Enough, Jack Bogle destaca una cita del economista austriaco Joseph Shumpeter, a quien se le atribuye haber contribuido a exaltar el rol del emprendedor como el motor del desarrollo y la innovación en la sociedad. Lo interesante es que desde el comienzo Shumpeter no consideraba el dinero como el principal motivador de un emprendedor. Así lo expresó en su principal obra Teoría del desenvolvimiento económico (1912), cuando planteó que al emprendedor lo mueve "la alegría de crear, de hacer que las cosas se hagan, o la simple oportunidad de utilizar sus energías para lograr un propósito. El impulso de luchar no por los frutos del éxito en un proyecto sino por el proyecto en sí mismo".

Esto tiene que ver con la pregunta de Rick Warren, ¿Qué tienes en tus manos

, una referencia al pasaje de la Biblia en que Dios le plantea esta cuestión a Moisés. "La vara en las manos de Moisés es el símbolo de su lugar en el mundo. En su trabajo diario como pastor, Dios le había regalado dones especiales para compartir con los demás", suele decir Warren. Existen distintas definiciones del éxito, las más nombradas dinero, fama y poder. Pero para algunas personas ser exitoso significa poder utilizar sus dones, como artistas, escritores, empresarios, entre otras labores, para progresar ellos mismos y ayudar a otros más. Tal vez una bonita forma de entender el éxito sea aprender a vivir felices con poco desde el comienzo. Así, si en el camino se nos van regalando más cosas, nos darán mucha alegría estas ñapas no previstas.

También las marcadas diferencias en ingresos son una muestra de cómo el no saber establecer 'cuánto es suficiente' afecta la sociedad. El profesor de Stanford, Robert Sutton, argumenta en sus libros que "las diferencias salariales son valiosas pues evidentemente existen personas que aportan más y por ello se les debe recompensar. Lo importante es que estas diferencias no sean muy grandes".

Esperanza

Eve Ensler es la mujer detrás del popular montaje teatral Monólogos de la Vagina. Esta escritora norteamericana realizó el manuscrito de la obra en 1996 y de inmediato se convirtió en un éxito de proyección internacional que llegaría a más de 119 países en 45 idiomas. Recientemente, en una conferencia para TED, Eve Ensler presentó sus conclusiones personales de toda esta experiencia.

En sus viajes por el mundo, Ensler conoció a Agnes Pareyio una mujer keniana que lucha por proteger niñas contra la mutilación genital prohibida en este país desde 2002. Desde entonces, Ensler ha sido su gran benefactora pues ella misma sufrió la violencia a temprana edad. "Cuando era niña siempre soñé con que alguien llegaría a salvarme. De hecho, lo llamaba Mr. Alligator, el salvador en mis sueños, y hoy en día mi felicidad es poder ser esta persona para estas niñas", dijo la autora. En la vida empresarial hay mucho que aprender de esta historia. ¿Sería muy ingenuo pensar de esta forma en las empresas? Algunos empresarios de hecho así lo hacen, crean refugios para sus colaboradores en donde puedan progresar. Llegan a las vidas de su gente cuando ellos más lo necesitan. Ellos saben que no necesitan una cama más grande, un plato de comida más lleno o un atuendo más fino. Hace bastante tiempo tienen más de lo que necesitan para ser felices.

Vivir siempre será el mejor negocio. Aprender a ser felices con lo que tenemos es una tarea diaria. Nunca hay que olvidar que nuestros diamantes van más allá del dinero. Estos también brillan en nuestra familia, salud, amor o amistad, y la vida siempre, siempre, nos va a enseñar el dolor de perderlos de tanto en tanto. Por eso hay que repetir, diez, cien, mil veces... Tengo lo suficiente.

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