Sexoy negocios

| 12/7/2000 12:00:00 AM

Sexoy negocios

Apartes del más reciente libro de Shere Hite, una de las pensadoras feministas más famosas y una de las mayores expertas en relaciones humanas y en comportamiento sexual del siglo XX. "El informe Hite", otro de sus libros, se convirtió en un best seller.

El ambiente de trabajo y de negocios actual no tiene nada qué ver con el de tan solo una generación atrás. La proliferación de mujeres en puestos ejecutivos y directivos, la evolución de los asistentes, el número de hombres que desempeñan funciones de secretaría y el creciente número de mujeres empresarias son tan solo algunos de los factores que contribuyen a reorganizar el papel de cada uno de los géneros. Y, sin embargo, aun cuando las antiguas reglas ya no son de rigor, ambos sexos se muestran confusos y desconocen qué reglas nuevas pueden aplicar o no saben si existen.

¿Qué ocurre realmente en las empresas? No se había realizado ningún estudio serio y carecíamos de datos estadísticos. Pensé que había llegado el momento de plantear unas cuantas preguntas básicas.



Las empresas que entran en conflicto con las mujeres aparecen cada vez más en la prensa: en 1998, una sentencia obliga a Texaco a pagar US$40 millones a sus empleadas por diferencias en los sueldos y discriminación; en 1999, un juez condena a Toshiba a pagar US$5 millones por acoso sexual de uno de sus empleados; en 1999, 900 mujeres declaran haberse sentido discriminadas en el juicio contra Merrill Lynch. Monica Lewinsky provoca titulares como: ¿Fue acoso sexual o había mutuo acuerdo? ¿Qué está pasando?



Los titulares no son más que la punta del iceberg de los temas pendientes en las relaciones entre hombres y mujeres que ahora se dejan sentir en gran medida en el ámbito laboral.



Las mujeres no son las únicas que tienen quejas. Las empresas también tienen conflictos con sus empleados, incluso con los que ocupan puestos directivos. ¿Cuántos estudios han denunciado que los hombres trabajan demasiado tiempo "descuidando a sus familias y a sus hijos", sufren ataques al corazón demasiado jóvenes, etc.? Estos estudios están en lo cierto. Pero, ¿por qué ocurre todo esto? ¿Acaso no se suponía que los avances tecnológicos y la nueva situación económica mundial simplificarían la vida y la gente tendría que trabajar menos? Entonces, ¿a qué se deben las investigaciones y los datos estadísticos relativos al nivel de dificultad e insatisfacción que los hombres experimentan en su trabajo? ¿Hay algo que los hombres puedan hacer para cambiar las cosas?



Se puede encontrar una forma mejor de seguir adelante. Me propuse investigar con mayor profundidad el mundo laboral actual y las políticas de las empresas, descubrir si el trabajo teórico que había realizado con anterioridad correspondía a la realidad laboral del momento. Después de todo, el acoso sexual es un tema directamente relacionado con mi trabajo sobre sexualidad e identidades sexuales tanto del hombre como de la mujer.



Lo que averigüé, empleando un modesto y relativamente breve pero organizado cuestionario y entrevistándome con personas de todo el mundo, fue que el tema de la identidad y de la psicología aparecen unidos con gran fuerza en el ámbito laboral de una forma que nadie hubiese podido predecir, ni siquiera diez años atrás, y que eso abre un mundo de posibilidades muy positivas.



A continuación, encontrará algunos de los resultados de mi cuestionario; el resto de resultados aparecen en la edición completa del libro. Los datos estadísticos que figuran a continuación se obtuvieron en un muestreo de diez empresas que solicitaron mantener el anonimato. Dejo a elección del lector determinar si los datos son o no representativos en función de su experiencia personal.



¿A las mujeres les gusta su trabajo?



al 66% de las ejecutivas,



al 53% de las secretarias y oficinistas,



al 41% de las jefes de nivel medio,



al 83% de las profesionales liberales (médicas, abogadas, profesoras).



¿A los hombres les gusta su trabajo?



al 75% de los ejecutivos,



al 22% de los secretarios y oficinistas,



al 31% de los jefes de nivel medio,



al 83% de los profesionales liberales (médicos, abogados, profesores).



¿Por qué les gusta su trabajo a las mujeres ejecutivas?



al 82% por el sueldo, por los beneficios recibidos,



al 72% por el status, la sensación de ser importante y por el nivel económico,



al 91% por el reto que implica,



al 74% porque la gente con la que trabaja es interesante.



¿Por qué les gusta su trabajo a los hombres ejecutivos?



al 90% por el sueldo, por los beneficios recibidos,



al 73% por el status, la sensación de ser importante y por el nivel económico,



al 69% por el reto que implica el trabajo,



al 66% porque la gente con la que trabaja es interesante.



Las mujeres que ocupan una jefatura de nivel medio, ¿creen que pueden ascender hasta ocupar un puesto en la junta directiva, ser ejecutiva o incluso presidente?



un 41% cree que sí, que es cuestión de trabajar mucho, más que los hombres que la rodean,



un 22% cree que no, que los puestos de mayor categoría los ocupan siempre los hombres y que no ve posibilidad de que eso cambie,



un 37% no quiere ascender.



Los hombres que ocupan una jefatura de nivel medio, ¿creen que pueden ascender?



un 59% cree que sí, que es cuestión de trabajar mucho, más que los que lo rodean y tener buenos contactos,



un 23% cree que no, que hay personas mejor preparadas o que encajan mejor en esos puestos,



un 18% no quiere ascender.



¿A los hombres les gusta trabajar de igual a igual con una mujer?



a un 31% sí, lo considera más interesante,



a un 17% sí, si la mujer no es demasiado agresiva,



a un 52% no, francamente prefiere trabajar con hombres porque le resulta más fácil.



¿A las mujeres les gusta trabajar de igual a igual con un hombre?



a un 41% sí, lo considera más interesante.



a un 45% sí, si el hombre no es negativo y trabaja tanto como ella,



a un 14% no, francamente prefiere trabajar con mujeres porque le resulta más fácil.



¿Se siente apreciado/a en su trabajo y cree que le pagan lo que merece?



Hombres:



un 32% sí



un 68% no



Mujeres:



un 44% sí



un 56% no



¿Ha sufrido acoso sexual en su trabajo, por ejemplo, se ha sentido presionado/a sexualmente en una situación que podría afectar a su empleo?



Mujeres:



un 38% gravemente



un 21% ligeramente



un 41% reiteradamente



Hombres:



un 14% gravemente



un 68% ligeramente



un 18% reiteradamente



¿Considera aceptable un ligero coqueteo en la oficina?



Sí, un 40% de las mujeres



Sí, un 65% de los hombres



¿Cree que el presidente de su empresa debería estar soltero o casado?



un 33% casado y con una vida estable,



un 18% soltero siempre y cuando sea un conquistador,



un 49% lo que él prefiera.



¿Ha tenido una historia de amor con alguien del trabajo?



el 62% de las mujeres,



el 71% de los hombres.



¿Fue una experiencia positiva o negativa?



Hombres
:



para un 61% positiva



para un 39% negativa



Mujeres:



para un 27% positiva



para un 73% negativa



¿Cree que los hombres se portan peor con las mujeres o con los hombres con los que trabajan?



Hombres
:



para un 23% se portan peor con las mujeres



para un 77% se portan peor con los hombres



Mujeres:



para un 81% se portan peor con las mujeres



para un 19% se portan peor con los hombres



¿Tratan las mujeres jefes de distinto modo a las empleadas y a los empleados?



Hombres
:



un 91% cree que sí



un 9% cree que no



Mujeres:



un 94% cree que sí



un 6% cree que no



¿Su pareja siente celos a veces de las personas con las que trabaja, sobre todo las de sexo contrario?



Hombres
:



61% sí



25% no



32% de vez en cuando



64% depende de cómo hable de ella



Mujeres:



39% sí



62% no



31% de vez en cuando



43% depende de cómo habla de él



¿Cómo se sentiría si su empresa tuviese una junta directiva formada exclusivamente por mujeres?



13% sorprendido/a



16% contento/a



38% preocupado/a



18% no me gustaría trabajar para esa empresa



15% me gustaría trabajar para esa empresa



Estos datos nos cuentan una historia, pero no (como creen algunos) una historia de oscuridad y evidencias. Estas tendencias pueden utilizarse de manera muy positiva, empleándolas como guía para mejorar las relaciones personales y laborales, siempre que no temamos cambiar y realicemos la transición correctamente. Este libro intenta ayudarle a conseguir esta meta.
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