| 6/11/2010 12:00:00 AM

Poner esa idea a marchar

Dicen que más de 99% de nuestras ideas nunca se materializan. Al parecer, las personas creativas son presa de su misma creatividad a la hora de poner a marchar sus proyectos.

El joven emprendedor norteamericano Scott Belsky vive apasionado tras una meta un tanto ambiciosa: "organizar la creatividad del mundo". Y aunque para muchos esta podría ser una utopía sin sentido, en vez de dejar esta idea en el aire, Belsky ha demostrado el poder de aterrizarla en hechos concretos. Mientras realizaba un MBA en la Escuela de Negocios de Harvard, Belsky fundó el proyecto Behance Network, una comunidad en la cual profesionales creativos, arquitectos, músicos, escritores, artistas o diseñadores comparten en internet sus propuestas logrando un mayor impacto al trabajar en conjunto y no por su propia cuenta. Cada día, millones de usuarios visitan Behance.net para hacer contactos, conseguir talento o concretar negocios.

Para Scott Belsky, un profesional creativo se define como toda persona que "genera y, en algunos casos, ejecuta ideas para vivir". Sin embargo, tras compartir muchos años entre creativos de todo el mundo llegó a la conclusión de que "probablemente esta sea la comunidad más desorganizada del planeta". De aquí su obsesión por traer orden al mundo de la creatividad. "Tristemente, la inmensa mayoría de las ideas mueren antes de nacer. Aquella novela que planeaba escribir, el restaurante que soñaba montar o el proyecto que nunca pudo ejecutar", argumenta Belsky. Al respecto, el legendario inventor Thomas Alva Edison decía "la genialidad es 1% inspiración y 99% perseverancia". Todo emprendedor o creativo conoce las dificultades para realizar cualquier idea. En su primer libro (abril 2010), Making Ideas Happen: Overcoming the Obstacles Between Vision and Reality, el autor Scott Belsky nos muestra un camino para aterrizarlas y ponerlas a marchar.

"La creatividad es tal vez el catalizador de los mayores logros de la humanidad, pero también un gran obstáculo", es el principal argumento de Belsky en su libro. Ocurre con frecuencia que las personas más creativas viven enamoradas de sus ideas. Para ellos, pensar en proyectos nuevos e ideas novedosas trae energía a sus vidas. Sin embargo, Belsky explica que muchos creativos llegan a un punto de inflexión cuando quieren ejecutar sus ideas, descubren el inmenso trabajo que esto implica y estas pierden su encanto. "Usualmente, la forma más fácil y seductora de escaparse de esta situación, pero también la más peligrosa, es simplemente pensar en otra idea", añade el autor. Tal es la tendencia de muchos creativos de andar de idea en idea sin llevar a cabo ninguna, que Scottt Belsky creó en 2009 The 99% Conference, un espacio en donde expertos de todo el mundo se reúnen para analizar concretamente cómo ejecutar ideas. "La vieja concepción de que las buenas ideas tienen garantizado el éxito simplemente ha permanecido mucho tiempo entre nosotros", añade el autor.

En una de estas conferencias el afamado autor Seth Godin presentó un mensaje muy simple: "no parar de entregar". Con una diapositiva en el fondo en la que mostraba varios de sus best sellers y proyectos exitosos, Godin explicó que para llegar allí había tenido que fracasar muchas veces. Según este autor, el mayor obstáculo para cualquier proceso creativo es nuestra propia psicología. "A pesar de la evolución del cerebro humano, cuando proponemos ideas nuevas, parecemos animales atemorizados por el entorno", explica Godin. Preguntas como ¿le gustará a la gente

, ¿qué pensarán de mí? o ¿será muy riesgoso? paralizan a la gente y sus proyectos. Es por esto que Godin habla de "no parar de entregar", pase lo que pase, no podemos dejar esa idea en el aire.

Emprendedores desperdiciados

Sin duda, el mundo sería mucho mejor si aprendiéramos a ejecutar nuestras ideas. Para esto, Scott Belsky propone tres aspectos esenciales: organización, comunidad y liderazgo. Después de estudiar a fondo algunas de las personalidades y compañías más creativas del planeta concluyó que, en general, comparten las mismas prácticas. "Es apasionante ver cómo las personas que constantemente hacen realidad las ideas tienen los mismos hábitos", dice Belsky. Existe el mito de que es valioso para un creativo vivir en la luna; de que el mundo está dividido entre a quienes los dirige el hemisferio derecho o izquierdo del cerebro sin poder coexistir. Pero, como dice el profesor de Stanford, Robert Sutton, "la creatividad tiene que ver tanto con el talento como con la productividad". Es evidente que el Talón de Aquiles del trabajo creativo es la falta de organización. En una encuesta realizada por Behance Network entre profesionales creativos de todo el mundo, tan solo 7% se consideraba una persona organizada.

La firma AMR Research suele publicar un ranking de las compañías con mejores procesos logísticos. En los últimos años, Apple ha obtenido el primer lugar, por encima de empresas como Wal-Mart o P&G. ¿Cómo una compañía que se precia de "pensar distinto" es también una de las más organizadas del planeta? "Quiéranlo o no, la organización es la mayor fuerza para hacer ideas realidad", dice Belsky. El desafío es como tener dos sombreros. Una vez se tiene la idea hay que cambiar y empezar a planear y ejecutar. Por otra parte, Scott Belsky habla del poder de la comunidad para hacer realidad una idea. Existe la tendencia entre los emprendedores o creativos de mantener ocultas sus ideas. Sin embargo, lo que Belsky pudo demostrar con la comunidad Behance Network es la importancia de compartir para desarrollar y ejecutar ideas. Con varios ejemplos en el libro muestra como personas se unen para ganar grandes contratos. También está el caso del afamado autor Chris Anderson, editor de la revista Wired y autor de best sellers como The Long Tail y Free, quien se apoya en la gente en internet para refinar las ideas de sus libros.

Finalmente, Belsky opina que existe un vacío muy grande de liderazgo en los procesos creativos. "Para muchos, esta es una tarea que quisieran quitarse, pero la verdad prácticamente ninguna idea pude ejecutarla una sola persona", dice el autor. Siempre existirán excusas para aplazar nuestros proyectos. Pero ser un emprendedor, dentro o fuera de una empresa, o en la vida diaria, significa poner en marcha una buena parte de esos chispazos que se nos vienen a la mente. Está en nuestras manos no desperdiciarlas.

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