| 12/1/2005 12:00:00 AM

Maestro de maestros Peter Drucker

El profesor de la Universidad de Clermont Peter Drucker escribió más de 30 libros y aunque se consideraba solo un escritor, fue mucho más que eso.

Fue un visionario que hace 40 años pronosticó que en el siglo XXI, la administración de empresas sería una disciplina que ayudaría al mundo no solo en el desarrollo de las firmas sino de los Estados. La entendió como un área de conocimiento, con un objeto de investigación, un lenguaje y una vida propios.

Este académico fue el primero en hacer claridad en que no hay negocios sin un cliente (no business without a customer). Para él, las personas prevalecían sobre el capital y las mercancías. Su obsesión eran los temas relacionados con la satisfacción de las necesidades de los clientes y por eso la prioridad de las compañías debía ser siempre el mercadeo. Esto, aunque parece obvio, no lo es, pues muchos empresarios olvidan que la esencia de su trabajo es el cliente. Sin embargo, Drucker también le puso un límite a la obsesión por los clientes. Años después de su primera teoría aseguró que si las organizaciones se orientaban en exceso al consumidor perdían el sentido de servir al interés colectivo, afirma Fernando Restrepo, decano de la Facultad de Administración del Rosario, que prepara un libro sobre la obra del profesor.

Drucker, nacido en Viena en 1909, se trasladó a Inglaterra a realizar su carrera universitaria. Después vivió en Alemania donde trabajó en un periódico mientras hacía un doctorado en Derecho Público e Internacional. Vivió en ese país hasta 1933. Se mudó a Inglaterra y luego a Estados Unidos. Allí no se interesó en seguir las prácticas usuales del sistema estadounidense. No regulaba su vida de acuerdo con los patrones del dinero, vivía en los suburbios y aunque entregó gran parte de su vida a la academia, trabajó muchas horas de forma gratuita para organizaciones sin fines de lucro, pues creía que cualquier organización debía usar las técnicas de administración para desarrollarse eficientemente. De hecho, en 1990, ayudó a crear The Peter F. Drucker Foundation for Nonprofit Management.

Drucker tenía un profundo sentido de la ironía y usaba un tono dulce para argumentar sus ideas, aunque a veces era mordaz y fuerte, sobre todo en temas como el liderazgo. No creía en los salvadores que todo lo saben y todo lo pueden hacer. Consideraba que liderazgo era un término exagerado. "Solo ha habido tres grandes líderes en este siglo: Hitler, Stalin y Mao", aseguraba con sorna. Creía en las capacidades empresariales de los ejecutivos que con su labor le generan valor a la compañía. Pensaba que no se puede depender en exceso de las habilidades de una sola persona y que el medio para lograr un fin no son los líderes, sino los empresarios.

Los enfoques de la administración de empresas moderna han aportado una visión renovada, no solo del gerenciamiento de las empresas comerciales, sino también de la manera en que funciona la sociedad. Peter Drucker fue uno de los pioneros de este enfoque. El problema del sector no lucrativo, decía, es que normalmente tiene más fuerza que inteligencia; mucho esfuerzo en bruto y poco esfuerzo orientado por la información y las hipótesis. Aplicando a las organizaciones voluntarias los principios del management, la productividad de ese sector dará un tremendo salto, que se reflejará en la productividad social total y en la eficiencia.

Este profesor, catedrático de algunas de las más prestigiosas universidades del mundo, tuvo la capacidad de anticipar los cambios, estudiarlos y sistematizarlos cuando empezaban a ocurrir. "La integridad intelectual es la habilidad para ver el mundo como es y no como uno quiere que sea", afirmaba. Su obra cubre toda la administración: organización industrial, liderazgo, cultura de negocios, motivación, estrategia, entre otros temas. Muchos de sus términos han ingresado al lenguaje cotidiano: privatización, administración por objetivos, descentralización, trabajador del conocimiento y la discontinuidad ('discontinuity'). Además, sus libros abarcan temas desde economía, política, cultura, hasta sociedad y filosofía.

Sus conceptos fueron utilizados y siguen siendo usados por reconocidas universidades y empresas estadounidenses, como General Motors, Intel, Sears y Roebuck & Co. La revista Business Week lo declaró el pensador número uno de management de todos los tiempos y la revista Forbes lo destacó en 1997 en su portada como todavía la mente más joven entre personas mayores ("Still the Youngest Mind"). Entre los numerosos premios que recibió se encuentra el que le otorgó el presidente George W. Bush con la Medalla Presidencial de la Libertad en 2002.

Para algunos líderes empresariales y académicos, Drucker será recordado no solo por haber convertido la administración en una ciencia, sino por haber demostrado una habilidad única para usar el sentido común en el análisis de los retos del management y sus soluciones. "Era un hombre intuitivo de inmensa capacidad de comprender el sentido de negocios más que de realizar investigaciones empíricas", asegura Restrepo.

Hasta los 90 años, dictó clases en la Universidad de Clermont destacando siempre la importancia de la intelectualización. Su último consejo a los empresarios fue no dejarse influir del pragmatismo. "Lo más importante es lo intangible, el prestigio, percibir, imaginar y crear sin dejar de lado lo cuantitativo", decía este pensador.
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