| 2/16/2007 12:00:00 AM

La gerencia de su propia familia

Así como en el trabajo los resultados dependen de su empeño, valores, visión y creatividad para emprender un proyecto, en su hogar usted también puede aportar todo su potencial para hacer progresar a los suyos, permanecer unidos y crecer como familia.

"Lo escuchaba silbar. Era su forma de contarnos que había llegado a casa. En todos estos años, nunca lo he oído decir 'no tengo tiempo'". Este es un recuerdo de la niñez de una de las hijas del destacado empresario John Gómez Restrepo. Memoria que tiene un significado especial. En su vida, Gómez Restrepo logró crear un gran número de empresas y ser un activo líder político. Aún hoy mantiene esa férrea voluntad paisa que lo caracteriza. Pero con todo y eso, siempre tuvo presente que cuando se llega a casa silbando, también llega la alegría. Suponga que se enfrenta a un gran reto profesional. El lanzamiento de un nuevo producto. Duplicar el nivel de ventas. O su empresa está por quebrarse. ¿Cierto que pone todo su tiempo y esmero en lograr sus objetivos? Ahora piense que el reto es familiar. Su matrimonio está por fracasar. Tiene un hijo con problemas de adicción y sin motivación para estudiar. Rompió la comunicación con un hermano. ¿Realmente se esfuerza en estos temas con la misma determinación? Probablemente, no. ¿Por qué en el trabajo usualmente se reconoce la importancia de crear una visión compartida, una estructura, valores y cultura organizacional, pero cuando abre y cierra la puerta de la casa, estos conceptos desaparecen?

Visión
Con firmeza, John Gómez asevera "el que no sabe para dónde va, nunca llega". Pocas frases tienen un significado tan poderoso para las empresas y las personas. Hoy, si una empresa no tiene un propósito claro en mente y si no está concentrada en lo que suele llamarse el foco, no tiene oportunidad de triunfar. Esta premisa también aplica a las personas. Si usted nunca descubre qué quiere hacer con su vida, nunca lo hará. ¿Puede este concepto sencillo aplicarse también a las familias? El renombrado autor de la gerencia Stephen R. Covey aplicó los conceptos de su mundialmente famoso libro Los 7 hábitos de las personas altamente efectivas a las familias, en 1998. Allí expresa cómo una familia puede verse como el vuelo de un avión. Sus integrantes van a estar fuera del camino el 90% del tiempo. Por esto, todos requieren una sensación de destino, un plan de vuelo y una brújula. Hoy existen distintos tipos de familias, madres solteras, nietos que viven con sus abuelos, primos que viven juntos, pero lo importante es que todos sepan cómo retomar el rumbo en tiempos de turbulencia. "La visión es más grande que el equipaje. Nunca, nunca, nunca debe darse por vencido cuando se trate de su familia", dice Covey en su libro.

El primer pilar de la gerencia de la familia es "tener una visión compartida por todos", explica Humberto Serna Gómez, profesor titular de la Universidad de los Andes. Serna tiene una amplia experiencia en consultoría empresarial. Muchas veces cuando se presentan dificultades antes de observar qué está pasando dentro de las empresas, se detiene en las personas. "Gran parte de las crisis en las compañías nacen de la inestabilidad emocional de sus integrantes", explica. Es decir, en ocasiones, es posible encontrar la respuesta a los problemas empresariales en la familia y no en los mercados. Esta gerencia de sí mismo ha sido una constante en los trabajos de Serna. De hecho, como experiencia personal, aplica estos conceptos a su propia vida familiar. "Como visión compartida, hemos puesto la felicidad por encima de la riqueza", expresa. Piense en esto. ¿Cuántas familias se destruyen porque el padre o la madre tienen dos empleos con tal de mejorar sus ingresos? Cuando esto ocurre, tenga siempre presente que está en sus manos la opción de permanecer más estrecho en lo económico y preservar la unidad familiar.

Algunas familias reconocen el valor de tener una visión compartida del futuro. Por ejemplo, los Echavarría Olózaga, propietarios de la Organización Corona, tienen definido un plan estratégico a 2020 como una ruta de navegación que consigna sus objetivos empresariales y de responsabilidad social. Ser reconocidos en estos dos campos en América Latina es el desafío que expresa el documento. Los Carvajal y la familia Santos de la Casa Editorial El Tiempo CEET, entre muchos otros, también han escrito sus propios planes estratégicos. Raúl Serebrenik, gerente general de la firma Family Council Consulting, explica que las familias más exitosas son capaces de transferir no solo la propiedad a las nuevas generaciones sino también sus valores y el cómo hacen las cosas. "Familias prestantes del mundo como los Rothschild van transfiriendo de generación en generación celosos secretos, su propio arte de hacer las cosas", comenta Serebrenik. ¿Qué legado estamos dejando a las próximas generaciones? ¿Hay una manera de progresar a nuestro estilo? Al estilo de los Rojas, Pérez o Cárdenas. Según Covey, una buena familia es capaz de aprender de sus propios errores. Pero las familias excelentes aprenden también de los errores de las demás.

Sin embargo, usted no requiere ser propietario de un grupo económico para crear su propio enunciado de misión familiar. De hecho, no tiene sentido que este documento sea grande o formal. Según Covey, el enunciado de misión familiar puede ser incluso una imagen, un texto corto, una frase o una enseñanza. "Alegría en el éxito y solidaridad ante la dificultad", ha sido un pensamiento que nos ha acompañado por años, comenta Serna Gómez. Covey aconseja la siguiente experiencia. Durante un fin de semana, aléjese con su familia, solos fuera de la ciudad y traten de construir su propia misión de familia. Aquí el compromiso y la participación son más importantes que el producto mismo. Asegúrese de que todos participen, especialmente los niños. Ellos le ayudarán para que el resultado no sea tedioso y aburrido. Entre todos reflexionen sobre preguntas como ¿cuál es el propósito de nuestra familia, ¿cuáles son nuestros valores?, ¿qué nos hace únicos? y ¿dónde queremos llegar?

Cultura
El árbol de bambú chino tiene una historia particular por contar. Después de que se planta la semilla de este asombroso árbol, pasan cuatro años sin que muestre ningún retoño. Cuatro años en los que solo crece bajo tierra expandiendo sus raíces sin nada que se pueda ver en la superficie. Pero en el quinto año crece hasta alcanzar 25 metros de alto. Para el autor Stephen Covey, el árbol de bambú chino es el mejor ejemplo de la forma en que se debe llevar la vida en familia. Este es el camino para construir lo que él llama una "hermosa cultura familiar". Paciencia es fe en la acción. Solo usted es experto en su familia y reconoce los rasgos distintivos de su cultura. En qué puede mejorar y qué puede fortalecer.

Dos aspectos relevantes de la cultura familiar son el respeto y la capacidad de perdón. "Respeto frente a las diferencias", es la posición que nos ha permitido crecer y mantener las mejores relaciones con las nuevas unidades familiares que se van formando, dice Serna, que ya tiene 7 nietos. Por esto, una separación es tan tortuosa. El respeto se olvida cuando los padres hablan mal el uno del otro frente a sus hijos. Cuando usted se pregunta los valores que quiere inculcar en sus hijos para que puedan salir adelante en su vida —¿capacidad de trabajo ¿educación formal ?¿aprender a comunicarse? — esté seguro de que está incluyendo su capacidad para arrepentirse y perdonar. Muchas veces, la vida no es como quisiéramos para ellos y estos valores les van a ser de gran utilidad.

Ciertos valores son cruciales en el éxito familiar respecto a las otras familias. Para aquellas que tienen la oportunidad de tener sus propias empresas, esta necesidad es más evidente. Puede que usted haga parte de una típica familia como la siguiente. Más de un intento fallido de empresa familiar entre sus tíos, padres y abuelos. Una cadena de sufrimiento y guerras que persiste por años en donde parece que los familiares nunca aprenden a salir adelante juntos. En la obra del profesor Covey y particularmente en su más reciente libro El 8° hábito, de la efectividad a la grandeza, explora un concepto enriquecedor. "La mentalidad de la abundancia". Dice que muchas personas y familias operan desde la percepción de la escasez. De ahí, la envidia y los conflictos. Pero Covey dice que si todos pensamos en términos de abundancia en oportunidades, amor y dinero, el panorama cambia radicalmente. Muchas veces, la escasez en la niñez puede haber afectado su visión del mundo. Y puede que esto no sea real. En el reciente libro ¿Son iguales todas las empresas familiares? (Editorial Norma), del autor Gonzalo Gómez Betancourt, se hace evidente el papel de los valores en el éxito de la empresa familiar.

La buena comunicación es un tercer factor determinante en una hermosa cultura familiar. Buscar primero entender y luego ser entendido es la recomendación. Esto es lo que los psicólogos llaman escuchar empáticamente: realmente, tratar de entender el punto de vista del otro. El abuelo, el tío, el padre y el sobrino. Para todos nosotros sentir que nos entienden es como el aire para respirar. "El temperamento nos mete en problemas y el orgullo nos hace permanecer allí", sostiene Covey. Este es el significado de un grito. Un intento desesperado por hacerse entender, pero es una conducta tremendamente dañina, que se aprende en familia, como tirar puertas y romper cosas.

Estructura
Otra de las experiencias en la vida de John Gómez en sus palabras es "el desorden es la madre de la pobreza". Por supuesto, esta idea va más allá del desorden físico. Estamos hablando en realidad del desorden mental y de no saber planear con anticipación. Acá queremos referirnos a un aspecto fundamental para el éxito de cualquier grupo familiar: el tiempo juntos. "Es sagrado que nadie falte en cada uno de nuestros cumpleaños. A pesar de que algunos de mis nietos viven fuera del país, busco la forma de permanecer en contacto y mínimo nos reunimos una vez al año", dice el profesor Serna. Probablemente, leyó en El Tiempo hace un par de semanas que Colombia está entre los 10 países del mundo en los que más se trabaja. Entre 40 y 42 horas es el promedio nacional. Por esto en particular aquí la relación entre el trabajo y la familia es tan fundamental. Covey piensa que por lo menos se debe mantener un espacio a la semana para reunirse toda la familia. Esta es una hermosa práctica. Hay familias que por tradición se reúnen para comer, jugar bolos, billar o lo que prefieran, lo importante es no dejar que con el tiempo se separen. Aprender a planear anualmente las actividades de importancia es crucial. Trate de conocer con anticipación esas fechas claves, como el juego de fútbol de su hijo o el baile de la niña. Humberto Serna piensa que un buen padre asume la posición de coach de sus hijos. Una idea valiosa ahora que el concepto tiene tanta vigencia en los negocios. A esto nos referimos por estructura, saber acomodar las cosas para asignar tiempo y dedicación al progreso de su familia.

Vivimos tiempos de cambio. Para muchos, la sociedad atraviesa una crisis de valores. Tal vez sea cierto que formar una familia hoy sea un desafío mucho más grande que en el pasado. Si su familia es lo más importante para usted, como seguramente lo es, el reto vale la pena.
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