La calidad comienza por casa

| 5/12/2000 12:00:00 AM

La calidad comienza por casa

El 8% de las primeras 5.000 empresas de Colombia ya certificaron la calidad de sus productos y procesos.

La filosofía de calidad, se ha convertido en la meta por la que están trabajando muchas empresas colombianas. El momento que está pasando la economía en general lo exige. El proceso de globalización, la competitividad creciente y agresiva por los mercados está cambiando las reglas del juego en muchos negocios. Ya no se compite solo con empresas locales, sino con jugadores globales con grandes economías de escala, poder de mercado y acceso a alta tecnología.



En ese escenario, el consumidor gana cada vez más importancia y resulta crítico garantizar calidad y servicio, los únicos factores que pueden brindar la sostenibilidad de un negocio en el mediano plazo. La calidad no es una moda de temporada. Es una tendencia que se ha convertido en la ventaja crítica de las empresas.



Hoy los clientes y las compañías buscan en sus proveedores las mejores opciones, menores costos, mejor calidad y menor tiempo de entrega, entre otros atributos. Cualquier compañía puede lograr estos estándares sometiéndose a un proceso de certificación de calidad.



En esto las empresas colombianas ya han recorrido un camino. Hoy ya existen 476 empresas certificadas en el país y solo el año pasado entraron a la lista unas 270. Aunque esto es solo un 8% de las compañías más grandes del país, Colombia es uno de los países de América Latina en donde el proceso va más adelantado.



Según datos de las dos compañías internacionales acreditadas para otorgar certificaciones de aseguramiento de calidad en Colombia, los países que más desarrollados están son Brasil y México, y los siguen Argentina y Colombia. Hasta junio del año pasado, la compañía inglesa Bureau Veritas Quality International, BVQI, había otorgado 996 certificaciones en Brasil, 263 en Argentina, 158 en México y 52 en Colombia. Mientras que Venezuela, Ecuador, Perú y Chile sumaban entre los cuatro 63 certificaciones.



Algo similar sucede con la compañía suiza SGS, entidad que a febrero de este año había otorgado 424 certificaciones en México, 265 en Brasil, 80 en Argentina, 34 en Colombia y 26 en Chile. En este caso, los países menos adelantados fueron El Salvador, Guatemala, Nicaragua, Venezuela y Costa Rica, cada uno con una empresa certificada por esta compañía.



En los primeros cuatro meses de este año han sido certificadas 62 empresas y para finales del año, habrá otras 450 que ya se encuentran en proceso de certificación.



Colombia ha avanzado en el camino de la calidad, pero aún le falta un gran trecho. Uno de los primeros problemas que se deben abordar es que la cultura de la certificación de calidad no ha llegado a todos los sectores económicos. Se ha concentrado en la industria.



Para todos



La tendencia, según las estadísticas nacionales, es la de que las empresas que tienen un proceso de producción son las más interesadas en buscar la certificación de calidad. Esto no resulta extraño, pues existe la percepción de que las únicas compañías que sacan beneficios de este proceso son las industriales.



Es así como el 63,4% de las empresas certificadas se dedican a diferentes actividades pero dentro del sector industrial. Mientras que sectores igualmente grandes e importantes en la economía como el de comercio y servicios solo tienen el 2,3% y 14,1%, respectivamente.



Los procesos de certificación de calidad no se limitan a las empresas con procesos productivos, pues todas ellas tienen un proceso factible de mejorar. Las iniciativas de certificación no industrial apenas están empezando a tomar forma. Es el caso del sector de la educación y el de las grandes cadenas minoristas. El tamaño tampoco es un impedimento para entrar en la onda de la calidad. El ejemplo más claro es que junto a la empresa más grande del país, Ecopetrol, se encuentran otras que no pasan de los $1.000 millones de ventas anuales y grandes multinacionales.



En general y a pesar de las dificultades de la economía en los últimos dos años, las empresas locales le han apostado a la certificación como sustento de su competitividad y viabilidad futura y se estima que las inversiones realizadas en estos procesos ya superan los $20.000 millones de hoy.



Además, en momentos en que los mercados internacionales son la verdadera vía de crecimiento y prosperidad, la certificación es el pasaje para abordar el avión de la competitividad internacional.
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