Gerencia sin conocimiento

| 10/27/2000 12:00:00 AM

Gerencia sin conocimiento

Los esfuerzos por investigación empresarial son aislados e incipientes. Las escuelas de negocios tienen que producir más conocimiento.

En Colombia, la investigación sobre gestión empresarial es incipiente y la que existe aún dista de ser la fuente de asesoría administrativa que los empresarios y analistas quisieran.

Si bien las publicaciones de investigación sobre administración aumentaron considerablemente en las últimas dos décadas, es claro que en la mayoría de los casos se trata de comentarios sobre teorías extranjeras, ensayos o propuestas sobre el deber ser de la administración, y no de trabajos basados en la experiencia que permitan crear una cultura de investigación sobre el tema.



Según un estudio de la Corporación Calidad, en el que participaron seis profesores universitarios y que tuvo como fin determinar el estado de la investigación sobre gestión empresarial en Colombia durante el período 1965-1998, apenas el 10% de las publicaciones de facultades universitarias corresponde a investigación de campo y buena parte de ellas no es producto de profesores cuya carrera de base es la administración sino la ingeniería, la economía o la sociología.



Pero lo que más preocupa a los realizadores del estudio es que son muy pocas las universidades que hacen este tipo de trabajos: cinco facultades del país concentran el 50% de las publicaciones investigativas y siete facultades el 75%. Solo la Universidad de Los Andes, la del Valle, la Nacional y la Javeriana publican sus investigaciones tanto en libros como en revistas o memorias de eventos académicos, y apenas en las dos primeras estas publicaciones son producto de sus facultades de administración. En cuanto a difusión en el extranjero, solo Los Andes mostró resultados.



Adicionalmente, los investigadores son pocos y siempre los mismos. De los 352 autores incluidos en el estudio, apenas el 4% contabilizó más de cinco trabajos impresos y el 88% tuvo como máximo dos. Esto tiene como efecto que los temas, el sector y la geografía de las investigaciones sufren la misma concentración, pues los pocos que las hacen ya tienen sus áreas de especialización definidas. Así, por ejemplo, temas como la producción o los mercados permanecen en segundo plano, a pesar de tratarse de asuntos de igual coyuntura que el desarrollo empresarial, al que se dedicó el 50% de las publicaciones en ese período, con especial interés en la historia empresarial y poco en la innovación tecnológica y la competitividad. En cuanto a los sectores y la geografía, la situación es la misma: la industria predomina como objeto de análisis y Medellín, Cali y Bogotá como localización de las muestras de trabajo.



Un último aspecto desfavorable para los esfuerzos de investigación es la mínima difusión que tienen y por ende la escasa retroalimentación que obtienen empresarios, estudiantes y analistas en general sobre temas de administración. Los autores del estudio encontraron que las revistas en que se imprimen los artículos circulan poco, las editoriales responsables de los libros no son conocidas y no tienen amplios rangos de circulación, lo que limita la difusión del conocimiento. Por consiguiente, la relación entre la producción intelectual y las necesidades de la actividad económica es mínima, lo que dificulta y demora aún más el efecto asesor que estos trabajos buscan. En otras palabras, las investigaciones tienen un mínimo impacto en la toma de decisiones para los niveles gerenciales.



Para consolidar la investigación en general y crear líneas de análisis, el estudio recomienda retomar el mecanismo de grupos de análisis que alguna vez utilizaron los profesores en los años 70 y 80 para compartir sus inquietudes, así como exportar la investigación a centros e instituciones no necesariamente académicos. El reto de las escuelas de negocios colombianas es muy grande. Es necesario desarrollar iniciativas investigativas agresivas en las universidades, vincular más profesores de tiempo completo y con doctorados de los programas más prestigiosos del mundo. El mercado internacional ha demostrado que la correlación entre una buena formación de las escuelas de pregrado y posgrado y la investigación es muy alta. Las universidades que producen el conocimiento, que crean teoría e investigan el desempeño empresarial mediante el estudio de casos, son a la postre las mejores escuelas de negocios. Hoy más que nunca, cuando Colombia enfrenta una de las crisis empresariales más agudas de las últimas décadas, la investigación en gestión de empresas es sencillamente fundamental para innovar en procesos, encontrar nuevos mecanismos para financiar empresas, para el desarrollo del recurso humano y en general para competir en los mercados internacionales.



Los investigadores



Aunque no existe una comunidad de investigadores en gestión empresarial, el estudio de la Corporación Calidad mostró que un grupo reducido de académicos ha dedicado a esta actividad varios años de su vida y ha publicado con periodicidad.



Los campeones de la investigación son quienes escribieron más de cinco artículos entre 1965 y 1998. Este grupo representa el 4% del total de autores y fue el responsable del 24% del material publicado en ese período. Cinco artículos por autor es una cifra alta si se tiene en cuenta que de 352 autores analizados, el 77% realizó solo un artículo en 33 años. Entre los investigadores más prolíficos se encuentran Enrique Ogliastri, con 18 publicaciones; Carlos Dávila, con 15; Gabriel Poveda, con 9, y Luis E. Romero, con 8. El estudio mostró además que, considerados todos los autores, más de la mitad estudió economía o ingeniería en el pregrado y menos de la tercera parte cursó estudios de posgrado en administración, de lo cual se concluye que el grueso de los autores no tiene formación académica en administración.



En cuanto a las universidades, cinco de ellas parecen ser las gestoras de investigadores en administración, pues formaron al 64% de ellos: la Universidad Nacional, Los Andes, la del Valle, la de Antioquia y la Javeriana. Por su parte, los programas de maestría que más impulsaron a sus egresados hacia la investigación fueron el de Eafit y el de la Universidad del Valle.



Es claro también que la forma preferida de hacer públicas las investigaciones en gerencia durante ese período fueron los artículos en revistas especializadas en administración, seguidas por los libros. En relación con estos últimos, se halló que cerca de la mitad fue producida por profesores de tiempo parcial o vinculación esporádica, lo que permite concluir que es baja la institucionalización de la actividad investigativa en este campo.



El diagnóstico

De acuerdo con un estudio de la Corporación Calidad, solo el 10% de las publicaciones de facultades universitarias editadas entre 1965 y 1998 corresponde a investigación de campo.



Cinco facultades del país concentran el 50% de las publicaciones investigativas y siete facultades, el 75%.



De los 352 autores incluidos en el estudio, apenas el 4% contabilizó más de cinco trabajos impresos.



El reto



Es necesario desarrollar iniciativas investigativas agresivas en las universidades, vincular más profesores de tiempo completo y con doctorados de los programas más prestigiosos del mundo.



Revivir los grupos de análisis para fomentar el intercambio entre profesores.
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