| 5/11/2011 12:00:00 AM

En la mente de un genio

¿Cómo funciona la mente de visionarios de la talla de Steve Jobs o Richard Branson? Los últimos avances en la neurociencia lo explican.

En 1985, el famoso director de cine George Lucas buscaba desesperado un comprador para una reciente inversión suya: Pixar, una compañía de animaciones por computador. En ese entonces, nadie daba un peso por la empresa, que al final le fue vendida al cofundador de Apple, Steve Jobs, por la ridícula suma de US$10 millones.

Diez años más tarde -y aprovechando el lanzamiento mundial de Toy Story-, Steve Jobs decidió sacar a Pixar a la bolsa de valores de Nueva York. En un solo día, sus acciones se valorizaron en más de US$1.100 millones. Más adelante, en 2006, la transó por US$7.400 millones con Walt Disney Company, y Steve Jobs se convirtió en el mayor accionista individual de Disney.

No es el único visionario que ha corrido con tal suerte. En 1994, el emblemático emprendedor inglés Richard Branson vendió su compañía de música Virgin al Grupo EMI por US$1.000 millones. Mientras la mayoría celebraba la transacción, Branson tenía la mente en otro lugar: vender viajes espaciales. Ese año registró la marca Virgin Intergalactic Airways, pese a que medio planeta pensó que estaba loco. El año entrante, Branson llevará al espacio más personas de lo que ha hecho en su historia la industriaaeroespacial del mundo.

¿Qué es lo que tienen estos visionarios como Branson y Jobs en la cabeza? El famoso periodista Eric Calonius, columnista desde hace más de 20 años de la revista Fortune y del diario Wall Street Journal, se ha dedicado a encontrar la respuesta a esta pregunta.

En sus libros Predictably Irrational (Dinero No.328) y Wired for Thought (Dinero No.344) ha escrito sobre las cualidades que debe tener una persona visionaria. Pero solo hasta ahora descubrió una ventana para entender el tema desde un punto de vista totalmente distinto: la neurociencia. Su más reciente libro, Ten Steps Ahead: What Separates Successful Business Visionaries from the Rest of Us trata de entender cómo funciona la mente de los visionarios.

¿No viste el gorila?
Calonius se dedicó a entrevistar a los expertos más curtidos del planeta en el campo de la neurociencia. Uno de ellos, el profesor de la Tufts University, Dan Dennett, un reconocido científico del cerebro y para muchos la autoridad mundial de la llamada ciencia cognitiva. Dennett argumenta que es el subconsciente el que realmente está al mando de nuestros actos. Contrario a lo que se podría pensar, lo que hace único al cerebro no es la velocidad con la que procesa información. Lo maravilloso del cerebro es su capacidad de hacer predicciones con información limitada. Es decir, en el subconsciente estamos codificados para identificar patrones constantemente. "Todos nacemos con el potencial para ser visionarios, pero algunos logran identificar mejores patrones que otros", describe Calonius en su libro. ¿Cómo lo logran?

Los profesores de Harvard, Daniel Simons y Christopher Chabris, explican que usualmente las personas dejan de ver oportunidades evidentes por estar pensando en otros temas. En cambio, personajes como Steve Jobs y Richard Branson logran concentrarse en una sola idea. A esto se refiere un concepto nuevo en la neurociencia denominado "pensamiento productivo", que resalta la dificultad de mantenerse enfocado en buenas ideas.

Otros rasgo distintivo de personajes como Jobs y Branson es su poder para visualizar. El famoso historiador Eugene Ferguson alguna vez dijo "las grandes obras de la humanidad no fueron gracias al desarrollo tecnológico sino a que literalmente fueron visiones en la mente de sus creadores".

Y es que el sello personal de un visionario es lograr ver lo que está presente pero es invisible para los demás. Para un visionario, alcanzar a visualizar su proyecto lo es todo, como cuando un cocinero lleva un plato a su mente antes de prepararlo. Algunas investigaciones han encontrado que no es tan importante el grado de nitidez con que se lleven ideas a la mente. Pero Calonius muestra que algunas personas, más que otras, logran dar forma, rotar y modificar imágenes en su mente.

Eso es justo lo que hizo Steve Jobs cuando regresó a Apple trece años después de haber sido expulsado. En su primer día de trabajo, tomó la decisión de reducir de 300 a 10 los proyectos en los que la empresa trabajaba. Algo similar hizo Richard Branson cuando decidió concentrar toda su energía en la industria de la aviación. Se requiere un estómago fuerte para tomar decisiones de este estilo.

Pero, según Calonius, básicamente ellos acudieron a sus instintos. En el campo de la neurociencia, acudir a los instintos se llama intuición o inteligencia inconsciente. La ciencia cada vez avanza más rápido en identificar las características del cerebro que afectan la vida diaria. Pero el rasgo más distintivo que este autor encontró en todos los visionarios que ha estudiado es una capacidad interminable de trabajar por sus sueños.

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