| 9/28/2007 12:00:00 AM

Visión esperanzadora

"Los colombianos no estamos condenados a convivir con la violencia eternamente", es la conclusión esperanzadora de las investigaciones sobre homicidios que trae el economista Fabio Sánchez en su libro Las cuentas de la violencia. Muestra que las políticas contra el crimen funcionan. Así, por ejemplo, las tasas de homicidio en Medellín tuvieron una drástica disminución desde 2003 como resultado del control a la actividad de los grupos irregulares. En Cundinamarca, la baja obedeció, según el autor, a las acciones de la fuerza pública tendientes a eliminar la actividad de las Farc. En Bogotá, por su parte, la reducción constante de la violencia homicida responde a la continuidad en las políticas de seguridad y convivencia que se implantaron desde mediados de la década de los noventa.

Los economistas 'violentólogos' han mostrado desde hace bastante tiempo que la inversión en seguridad en Colombia tiene un retorno enorme, representado en la preservación de vidas humanas y en la conformación de tejidos sociales alejados de la perversidad de las guerras intestinas. Sánchez muestra que lo que se hace con juicio en este frente tiene una probabilidad alta de ofrecer resultados buenos para el país.
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