Violentas paradojas

| 5/12/2000 12:00:00 AM

Violentas paradojas

Más que aumentar, la violencia homicida y los ingresos del narcotráfico se reducen. ¿Qué sigue?

La violencia y el narcotráfico han llevado a la economía colombiana por un despeñadero. ¿Cierto? Eso opinan los gringos, las autoridades colombianas, la mayoría de los violentólogos y la prensa nacional e internacional. Si lo anterior fuese cierto y la economía colombiana se ha deteriorado mucho, debería ser porque la violencia y el narcotráfico han aumentado mucho.

No saltar tan rápido a conclusiones, sugiere la lectura de las investigaciones recientes de Mauricio Rubio, Ricardo Rocha y Fabio Sánchez. Los ingresos del narcotráfico en el último quinquenio de los 90 fueron del 2,6% del PIB, la mitad del 5,3% del período 1986-1990. Y el número de homicidios es hoy una cuarta parte menor que la máxima cifra del bienio 1991-1992. Cuando en las investigaciones econométricas la conexión entre narcotráfico y violencia homicida resulta más estrecha de lo pensado, los historiadores tendrán que comenzar a reinterpretar la gran parábola de los 90. Como lo sugiere la gráfica, el aumento paralelo de la violencia y el narcotráfico en los 80 fue seguido de una ¡disminución también paralela de ambos en los últimos años!!!



Los violentólogos mayores y la opinión pública pueden rezagarse en interpretar los problemas del país. Pero no es aceptable que las autoridades colombianas y su contraparte estadounidense se casen con explicaciones malas de la actual crisis económica y social. Al narcotráfico y a la violencia hay que seguir combatiéndolos. Pero ello no puede ser un escape para no enfrentar los verdaderos problemas de la sociedad y la economía. Profundizar la democracia requiere fortalecer la representatividad y la eficacia de las instituciones políticas, hoy ancladas en el pasado. Recuperar la economía y el empleo requiere no mantener la indecisión y posponer los más obvios e importantes cambios macro y micro. Sería mejor hacer las cosas cuanto antes y concentrar la atención en temas menos depresivos. Cuanto antes, ¡mejor!
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