Vientos de guerra

| 9/6/2002 12:00:00 AM

Vientos de guerra

Colombia obtendrá más recursos mientras continúe disparado el precio del petróleo, pero no por mucho tiempo.

La amenaza de un ataque de Estados Unidos a Iraq, por la negativa de este último país a someter a verificación internacional su arsenal bélico, contagió al precio del petróleo. Su reacción al alza hizo que sobrepasara la barrera psicológica de los US$30 por barril durante la tercera semana de agosto, con lo cual alcanzó un incremento de 43% en lo corrido del año. Según los analistas, el precio actual contiene una "prima de guerra" de cerca de US$5 por barril, que contempla esta nueva fuente de perturbación así como el conflicto Israel-Palestina.



Esta coyuntura es una buena noticia para las finanzas públicas del país. Las cuentas gruesas dan que por cada dólar de aumento en el precio del crudo, el Estado colombiano recibe cerca de $181.000 millones en ingresos netos, de los cuales $100.000 millones engruesan el Fondo de Estabilización Petrolera (FAEP) y el resto va a los departamentos, municipios, el gobierno central y Ecopetrol. La gráfica muestra que, entre enero y agosto, el precio del crudo WTI, de referencia para Colombia, promedió US$25 por barril, esto es US$5 por barril por encima del precio proyectado por el gobierno a finales de 2001. Por tanto, las arcas del Estado están recibiendo cerca de $603.000 millones adicionales, un 0,3% del PIB. Si el escenario actual de "prima de guerra" se mantiene, el gobierno continuará obteniendo más ingresos de lo esperado, pues se estima que el precio fluctuará entre US$26 y US$29 por barril en lo que queda del año.



En algunas ocasiones, parte de estos recursos se han usado para sacar de apuros al gobierno central y a diversas entidades estatales. Para no ir muy lejos, el año pasado las entidades territoriales usaron $480.000 millones del FAEP para cancelar deudas con el sector financiero. Es muy probable que en el 2002 se repita la historia, dada la magnitud de la crisis fiscal del gobierno central y el cierre de los mercados externos.



Este desahorro no deja de ser preocupante, pues a futuro será difícil que el país obtenga dividendos importantes de una nueva bonanza en el precio del crudo. Desde 1999, Colombia viene disminuyendo su producción petrolera pues todos los campos vienen declinando y no se han encontrado nuevos prospectos. En el 2007, el país perderá su autosuficiencia petrolera. Por tanto, esta puede ser entonces la última "gran" bonanza petrolera que viva el país.
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