| 1/21/2005 12:00:00 AM

Una lección de globalidad

La revaluación colombiana tiene mucho qué ver con movimientos financieros internacionales. Basta ver el comportamiento sorprendentemente cercano de la TRM colombiana con el EMBI Plus, una medida del banco JP Morgan, que muestra la diferencia entre las tasas de interés de los bonos del Tesoro de Estados Unidos y los bonos de los países emergentes. Cuando aumenta, signo de debilidad en las economías, la moneda local se debe devaluar.

Pero, contra lo esperado, desde el final de diciembre, las curvas de la TRM y del EMBI tomaron rumbos divergentes. Aunque el EMBI Plus se deterioró 5%, el peso colombiano se revaluó 1%.

Ese extraño comportamiento no es exclusivo de Colombia. El EMBI de Perú empeoró 15,9% hasta mediados de enero y su moneda se revaluó 0,5%, el argentino empeoró 8% y su peso se revaluó 0,4%. Chile mejoró su EMBI en 3,3% y, en contravía, otra vez, el peso se devaluó 4,8% en lo corrido de 2005.

Esta separación debe ser un fenómeno temporal y las dos variables deberían recuperar un movimiento sincronizado en algún momento. Con todo, esto muestra que, incluso, a pesar de las intervenciones del Banco de la República, es difícil escapar de las fuerzas financieras que impone la tendencia global.
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