| 2/1/1995 12:00:00 AM

Una cosa es una cosa...

MÉXICO NO LE obedeció al mercado, mantuvo una tasa de cambio artificial, no devaluó a tiempo, distorsionó su economía y la llevó a una situación de crisis total.

Las diferencias entre México y Colombia no pueden ser, en este momento, mayores. La deuda externa de México se acerca al 100% del PIB, la colombiana al 30% del PIB. Las reservas internacionales de Colombia alcanzan para más de 7 meses de importaciones de bienes y servicios, las de México no llegan a un mes y medio. México tiene que pagar deudas a corto plazo de US$17 billones contra unas reservas internacionales menores a US$7 billones. Colombia no tiene problemas de deuda de corto plazo. La balanza de pagos mexicana es altamente vulnerable a la inversión extranjera de corto plazo, que ingresa y sale de un país con gran rapidez, en tanto que en Colombia este capital no es significativo.

México quemó sus reservas en el último año para no devaluar mientras se aprobaba el Nafta y pasaban las elecciones presidenciales. Fue una decisión estrictamente política contra toda la lógica económica. En Colombia el problema del gobierno ha sido el de cómo evitar la reevaluación ante la abundancia de divisas por todo concepto.

El déficit externo de México es de 8% del PIB, mientras que en Colombia apenas supera el 3% del PIB. El déficit de México estaba enteramente financiado con capital externo especulativo, en tanto que el de Colombia está financiado básicamente con inversión extranjera directa como la del sector petrolero y con crédito externo de largo plazo, como la destinada a los proyectos de telecomunicaciones y del sector eléctrico. La tendencia del déficit externo mexicano era, hasta antes de la devaluación, la de aumentar. La tendencia del déficit externo colombiano es la de disminuir por las mayores exportaciones de café, por Cusiana (y por la droga).
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