| 7/1/1997 12:00:00 AM

Todo lo que baja...

"No siempre el cliente tiene la razón. Lo que pasa es que cuando no la tiene no hay que dejárselo saber."

LA EDIFICACIÓN DE EN Bogotá realizada por Camacol Cundinamarca, el volumen edificado entre abril de 1996 y marzo de 1997 es uno de los más bajos de los últimos 14 años. Indudablemente otro récord que se le apunta al gobierno del señor Samper.



Ahora bien, según los registros de licencias aprobadas de construcción de vivienda del Dane para las siete principales ciudades, la caída durante el primer bimestre del año con respecto al mismo período del año anterior es de 32%. Los índices son negativos en todos los centros urbanos sin excepción.



En el caso de Bogotá, la encuesta de Camacol Cundinamarca muestra que durante los últimos meses la actividad edificadora se ha concentrado ante todo en viviendas del rango más bajo (hasta 5.000 Upacs o lo que es lo mismo, viviendas de menos de $50 millones). La caída más fuerte se ha presentado en el rango entre los 10.000 y 20.000 Upacs. De hecho la encuesta está detectando un mercado altamente sobreabastecido a partir de los 5.000 Upacs, rango dentro del cual durante septiembre de 1996 a marzo de 1997 sólo se vendió el 34% de las unidades ofrecidas.



Lo único positivo que muestra la encuesta de Camacol Cundinamarca es el aumento en el área construida durante el semestre septiembre 1996 - marzo 1997 en comparación con el semestre inmediatamente anterior marzo 1996 - septiembre 1996, aunque ambos en niveles muy bajos para los promedios históricos. Esto podría estar indicando que ya se tocó fondo y que de aquí en adelante empieza la recuperación. Sin embargo, no hay que hacerse muchas ilusiones pues el sector podría permanecer en el fondo fácilmente dos o tres semestres más mientras se reducen los inventarios de unidades de vivienda, oficinas y locales comerciales disponibles para la venta.



Para muchos constructores grandes y pequeños, que están pasando las duras y maduras, la situación se ha vuelto de física supervivencia. Lo que se pensaba inicialmente era que la destorcida iba a afectar solamente a los más pequeños (a los aficionados que se meten de constructores). Pero no es de extrañar que entre los damnificados se encuentren algunas de las más tradicionales constructoras del país.
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