| 1/23/2004 12:00:00 AM

Se nos perdió el consumo

El comportamiento del consumo privado se está convirtiendo en uno de los enigmas más inquietantes de la economía nacional.

Mientras que hasta septiembre pasado la producción creció a una tasa de 4,2%, el consumo privado solo aumentó 1,3%. Esto podría parecer natural en un país que apenas inicia una fase de recuperación, pero las estadísticas del Dane muestran que la caída del consumo acompaña al país desde 1996, como se observa en la gráfica. Desde ese año, el consumo privado de bienes no durables -parte del consumo privado que es en su mayoría de alimentos- decreció a una tasa promedio de 0,06% anual. Eso quiere decir que las compras de alimentos por habitante se redujeron de manera persistente durante siete años. ¿Posible? Tal vez, pero difícilmente a la velocidad que reporta el Dane, que haría parecer que el consumo va en contravía de los demás indicadores. Al tiempo que mejoran las ventas del comercio, el ingreso disponible, los precios de los activos, el crédito de bancos y se recupera el empleo, el consumo privado que reporta el Dane decreció 0,45% en 2003.

Esta paradoja se explica en la forma como el Dane calcula el PIB. La formación de capital, que se usa para ese cálculo, es la suma de la inversión y aumento de existencias. La inversión ha crecido desde 1996 a tasas razonables, mientras las existencias lo han hecho a tasas desbordadas. Por ejemplo, en el tercer trimestre de 2003 la formación de capital crecía 17%, mientras la inversión aumentó 13% y las existencias 57%. Es bastante difícil creer que el reciente crecimiento de la producción industrial haya ido a parar a acumulación de inventarios, sobre todo cuando las encuestas de Fedesarrollo y del mismo Dane indican que eso no ha ocurrido.

Para 'cuadrar' la cuenta de producto, si la acumulación de existencias sube demasiado, el método de cálculo del PIB automáticamente baja el consumo privado. Eso explicaría la subestimación de este último.

El Dane sostiene que la baja en el consumo no se genera por problemas de cálculo, sino por el deterioro de los índices de calidad de vida y por la informalidad del empleo que reducen la capacidad de compra de los colombianos. Podría ser. Pero -como se señaló- podrían estar equivocados.

Así como el año pasado la inversión fue el gran motor del crecimiento de la economía, este año será el consumo privado. Por eso es necesario que las estadísticas reflejen acertadamente su comportamiento.

El gobierno tendrá que disponer los recursos necesarios para que los medidores de esa variable estén bien calibrados en 2004.
¿Tiene algo que decir? Comente

Para comentar este artículo usted debe ser un usuario registrado.

EDICIÓN 531

PORTADA

La Bolsa de Valores necesita acciones urgentes

Con menos emisores, bajas rentabilidades y desbandada de personas naturales, la Bolsa busca recuperar su atractivo. Finca raíz, su nueva apuesta. ¿Será suficiente?