| 3/1/1997 12:00:00 AM

Platica menos cara

"Las empresas no tienen fortalezas: sólo tienen debilidades mayores o menores. "

Las tasas de interés definitivamente están bajando. La gráfica muestra una tendencia consistente en ese sentido. Las causas son sin duda la mayor liquidez de la economía, debido al incremento de los medios de pago a finales de 1996 y comienzos de este año. En esos días, la tasa de crecimiento anual de M1 se acercó al 20% mientras durante el resto del año no había pasado del 10%. El impacto monetario de la acumulación de más de US$1.500 millones de reservas internacionales en solo diciembre todavía se verá cuando el Banco de la República redima los títulos de participación que colocó en ese momento.



Otras razones para la caída en las tasas de interés son la menor demanda de crédito por la desaceleración económica y la expectativa ante la entrada de los bancos españoles, que con la mayor tecnificación y agresividad eventualmente inducirán una reducción adicional en la tasa de mercado. Aunque este efecto todavía no se está dando, es posible que al finalizar el año haya una "mini-guerra" de tasas, sobre todo entre los bancos que maneja Luis Carlos Sarmiento, el BIC y los españoles (Ganadero, Colombia y Bancoquia). Ninguno de estos grandes protagonistas ahorrará esfuerzos por ampliar su participación en el mercado. Lo cierto es que Sarmiento va con todo y que la base que utilizan los españoles para medir su participación es el crédito y no los depósitos, como hacen los colombianos.



Las tasas seguirán cayendo este año también por el cambio en la composición de la Junta Directiva del Banco de la República. Los nuevos miembros son más amigos de la laxitud monetaria y no consideran que el control de la inflación sea un objetivo tan importante. Además, todo indica que este año la inflación cederá en algo, como consecuencia del manejo ortodoxo del año pasado y de la recesión.



Por último, los esfuerzos del ministro Ocampo por controlar el déficit fiscal no son más que patadas de ahogado en medio de un gobierno díscolo, que lo sacrifica todo a su supervivencia política. El gobierno seguirá endeudando externamente al país y monetizando los dólares por este concepto, para pagar su burocracia. Es previsible, entonces, una lenta reactivación de la economía, pero a costa de un grave desequilibrio fiscal.
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