| 8/18/1998 12:00:00 AM

Motores para el crecimiento

Para lograr el pan y la paz, como lo quiere el Presidente Pastrana, es necesario exportar e invertir.

Sin pan no habrá paz, advirtió el Presidente Pastrana en su discurso de posesión. Pero podríamos agregar que no habrá pan sin crecimiento económico y que no existirá crecimiento si no encontramos los motores que lo originen.



Los 90 nos condujeron por mal camino. La nueva sabiduría descubrió que el país requería "presencia de Estado". El gasto público fue la solución para todos los problemas y por eso el gobierno y el Congreso ataron recursos mediante leyes que lo "hicieran sostenible".



A poco caminar el país descubrió que con más gasto y más leyes los problemas no se solucionaban, sino que se volvían estructurales. Y el resultado fue claro: el país no creció.



Mientras esto pasaba en Colombia, el mundo cambiaba. Los países de América Latina descubrieron un nuevo camino: crecer. Y encontraron dos fuentes verdaderamente potentes para hacerlo: las exportaciones y la inversión privada. En los años 90 Latinoamérica creció más del doble que en la década anterior. En los países donde sus empresarios más exportaron o más invirtieron el crecimiento fue más rápido y más estable. Por ejemplo, las naciones del Sur concentraron sus energías en lograr que al menos el 80% de su inversión fuese privada, y las menos ricas de Centroamérica y del Caribe se pusieron las pilas para importar y exportar al menos una tercera parte de su producto, valorado a precios internacionales. Los logros obtenidos fueron evidentes pues el crecimiento de todos ellos se reactivó.



En contraste, el crecimiento económico de Colombia de los últimos años ha sido realmente pobre. La gráfica ­que se deriva del Informe sobre el Desarrollo Mundial de 1998­ sugiere que este pobre crecimiento se originó en el descuido de los motores básicos, que otros países sí usaron al máximo. No existe otro país en el continente en el que la inversión privada haya jugado un papel tan marginal. Ni otro, aún considerando Brasil, donde el comercio internacional represente un porcentaje tan pequeño del PIB. ¡Qué contraste!



Para tener pan y paz, y como complemento del ajuste fiscal que se debe emprender, no tenemos otra alternativa que hacer lo que los demás exitosos: exportar e invertir.
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