| 8/3/2007 12:00:00 AM

Microempresas necesitan una nueva receta

La banca comercial se había comprometido con el gobierno a desembolsar $300.000 millones anuales en préstamos para microcrédito entre 2002 y 2006. Los datos hasta agosto del año pasado mostraban que la meta del quinquenio ya se había superado en 16%. Estos resultados sin duda serían bien recibidos por personas reconocidas como Muhammad Yunus y C.K. Prahalad y por ONGs que están convencidas que el microcrédito ayuda a mejorar la calidad de vida de los pobres y a la creación de empleo a través del crecimiento de la microempresa.

Sin embargo, en la práctica estas bondades son debatibles. Un estudio de Anif muestra que el microcrédito en el país ha promovido la creación de empresas altamente informales, que continúan operando así en plazos largos. Eso indicaría que el microcrédito no ha sido una solución a la pobreza, sino un arreglo transitorio al desempleo.

En un entorno económico favorable como el actual, es hora de pensar en acompañar el crédito con instrumentos que mejoren las ventas y faciliten la formalización de las microempresas. Por ejemplo, reducir más el número y el costo de los trámites para formalizarse y seguir en la formalidad.

¿Tiene algo que decir? Comente

Para comentar este artículo usted debe ser un usuario registrado.

EDICIÓN 531

PORTADA

La Bolsa de Valores necesita acciones urgentes

Con menos emisores, bajas rentabilidades y desbandada de personas naturales, la Bolsa busca recuperar su atractivo. Finca raíz, su nueva apuesta. ¿Será suficiente?