| 5/18/1998 12:00:00 AM

La otra brecha: pobrecita burocracia...

La maquinaria oficial de los últimos cuatro años disparó la diferencia salarial entre empleados públicos y privados.

Durante los últimos años se han vuelto a abrir muchas brechas en el país. Los ingresos rurales cayeron más que los urbanos, los de los trabajadores rasos más que los de los educados, y los de los jóvenes más que los de los experimentados. Los ingresos de las familias con desempleados o por cuenta propia descendieron más que los de las familias con empleo formal.



En medio, mientras tanto, una fuerza sindical pública sin precedentes se movilizaba por mejores pagos: los maestros, los jueces, los trabajadores de la salud, los militares, los congresistas y los aspirantes a ex presidentes. ¿Qué generó esta movilización en tal ambiente clientelista y de uso fácil de los recursos fiscales?



La gráfica revela que entre 1994 y 1998 los ingresos reales de los empleados públicos aumentaron a una tasa anual de 4,7%, mientras los del resto de asalariados disminuyeron 0,1% anual.



Los salarios públicos, que en el período 1988-1993 eran 30% superiores a los del resto de los salarios, elevaron su diferencia en el último año al 60%.



Este aumento salarial y la expansión clientelista del empleo público explican fácilmente por qué los gastos de funcionamiento del gobierno central aumentaron entre US$2.000 y US$3.000 millones anuales, y el déficit fiscal creció 2 ó 3 puntos del PIB.



También dan la razón sobre por qué los impuestos han subido tanto, mientras que el empleo y los salarios privados no. Y por qué los funcionarios públicos se aferran tanto a su puesto y el juego burocrático es hoy más apreciado que nunca.



¿Quién le pondrá el cascabel al gato?
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