| 11/1/1993 12:00:00 AM

La nueva Colombia

MIENTRAS HAY algunos candidatos que siguen hablando de la apertura selectiva y gradual, el país parece encaminado hacia una inevitable intensificación del proceso. Con los ingresos adicionales de Cusiana y la mayor inversión extranjera que se espera, las importaciones como proporción del PIB pasarían de 11% en 1991 a 18% en 1993 y a cerca de 21% en 1998. De esta manera Colombia se convertiría en una de las economías más abiertas del continente, alcanzando niveles similares a los que actualmente tienen países como Turquía, Chile, Venezuela y España.

Según las proyecciones del Programa de Actualización Macroeconómica de DINERO, otra de las características de los próximos años es el crecimiento del producto interno per cápita medido en dólares, después de un estancamiento durante los últimos diez años. El dinamismo de la economía y la fortaleza relativa del peso da ausencia de devaluaciones reales), contribuirán a que el PIB per cápita pase de US$ 1.300 en 1991 a cerca de US$ 1.800 en 1998.

Dentro de estas perspectivas, el freno a la apertura implicaría más presiones inflacionarias y revaluacionistas ocasionadas por la acumulación de reservas internacionales. O alternativamente, habría que detener el flujo de capital externo, dentro del cual se espera una inversión extranjera significativa, no solamente en hidrocarburos, sino también en telecomunicaciones, energía eléctrica, sector financiero y comercio.

Naturalmente, un próximo gobierno populista y entrabador podría detener e incluso revertir estas tendencias.
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