| 3/4/1998 12:00:00 AM

La calidad de la educación

El porcentaje de colegios con bajo rendimiento ha crecido alarmantemente durante los noventa.

Si al final del siglo XX se hiciera una encuesta entre todos los economistas sobre el factor más importante para lograr desarrollo, habría consenso: es la educación de buena calidad. La calidad de la educación sólo puede juzgarse por sus resultados.



Una encuesta reciente revela que el estudiante promedio de tercero de primaria en Colombia ocupa el lugar 41 entre 42 países y que nuestros mejores estudiantes son superados por los más malitos del sudeste asiático. Los más recientes datos de la encuesta SIMS indican que el niño de octavo grado está rezagado cuatro años en matemáticas y ciencias naturales.



Menos conocida es la evolución de la calidad de nuestra educación. El porcentaje de colegios con bajo rendimiento de sus bachilleres ha crecido alarmantemente en la última década, no sólo en matemáticas y ciencias, sino en lecto-escritura. Más de la mitad de los colegios tiene un rendimiento menor al mínimo de aprendizaje.



El bajo rendimiento es mayor y ha aumentado más en los colegios oficiales. Pero no es menos significativo en los privados. El deterioro de la calidad no es, pues, expresión del inocuo dilema que tanto atrae la atención de nuestros ideólogos.



Si la calidad de su capital humano es tan deficiente, no sorprende que el desempeño laboral y social de los jóvenes colombianos deje tanto que desear. Ni tampoco que los ingresos laborales hayan tenido en esta década, después de muchos años de mejora, creciente desigualdad.



Pero sí es sorprendente que el ICFES oculte esta información a las familias colombianas y que el Ministerio de Educación no muestre resultados acordes con sus crecientes recursos.
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