Juego de palabras

| 4/4/2003 12:00:00 AM

Juego de palabras

Aunque en 2002 la meta de déficit consolidado se cumplió, poco o nada se ha avanzado en el ajuste fiscal del gobierno central.

"El gobierno cumplió la meta de déficit negociada con el FMI". Así tituló el Minhacienda un comunicado el pasado 18 de marzo, pues según cálculos del Consejo Superior de Política Fiscal (Confis), el déficit consolidado alcanzó un -3,6% del PIB en 2002, cuando la meta negociada con el Fondo en diciembre pasado fue de -4,1%. Sorprendió que el anuncio no fuese respaldado por un documento del Confis, como era costumbre hace unos meses. De un tiempo para acá, los documentos más cruciales muestran un rezago significativo entre la fecha en que son distribuidos y la fecha atribuida a los mismos, lo cual dificulta el monitoreo de la evolución de la política fiscal.

La gráfica muestra que si bien se cumplió la meta del Fondo en lo consolidado, en verdad poco o nada se ha avanzado en el ajuste del gobierno nacional central (GNC). Este es hoy, sin duda, el gran problema de las finanzas públicas del país. Este déficit se ubicó en un -6,3% del PIB en 2002, apenas un 0,1% por debajo de lo proyectado el año pasado. El ajuste del GNC es una tarea pendiente y urgente, pues esta situación atiza la hoguera del endeudamiento público y que alcanzó un 51,5% del PIB en diciembre de 2002, amenazando la sostenibilidad financiera del país.

Al hacer las sumas y las restas, la sorpresa de un menor déficit consolidado provino de unas mayores utilidades del Banco de la República a las esperadas (0,8% del PIB) y de un mayor superávit al esperado por parte del sector descentralizado (2,2% del PIB). Este último resultado se explica por el importante ajuste que las entidades territoriales han realizado en los últimos años y la mejora en el frente de las finanzas de la Seguridad Social.

El anuncio del cumplimiento de la meta fiscal no debería dar la idea de que ya no es urgente ajustar las finanzas públicas. Para enfrentar el reto de poner en cintura al gobierno central, no bastan los recursos por 1,1% del PIB que aporta la reforma tributaria en 2003. Se requiere que se acompañe de una importante reducción en el gasto público, como se ha planteado por la vía del referendo. La consolidación fiscal seria es crucial para que Colombia encuentra la ruta del crecimiento sostenido. Ojalá el gobierno cambie sus metas actuales y acepte el reto de reducir el déficit consolidado por debajo de un -2% del PIB este año.
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