| 5/13/2005 12:00:00 AM

Herencia de la recesión

La crisis de los 90 cambió el aspecto financiero del sector real, porque redujo su pasivo. Antes de 1998, las firmas colombianas estaban sobreendeudadas y, por eso, en esas condiciones, la baja de las deudas fue buena.

Durante la crisis, las firmas se endeudaron a corto plazo, en línea con la reducción de sus necesidades de inversión y para aprovechar las ventajas tributarias de los créditos de tesorería.

Ahora, dos años después, los empresarios no han terminado de sacudirse la herencia de la crisis. El endeudamiento de las compañías es 61% de corto plazo y apenas el 17% de largo. La reinversión de utilidades y los pasivos con proveedores todavía son una porción muy grande del financiamiento y los bonos, aunque son más baratos que el crédito, una parte proporción demasiado pequeña.

Con esa estructura, que el ministro Carrasquilla califica de "exótica", la inversión será siempre escasa y el proceso de acumular capital, lento. Por eso, hoy más que antes, el gobierno debe convocar -de nuevo- a banqueros y empresarios para mejorar el acceso al mercado de deuda de largo plazo.
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