| 7/1/1993 12:00:00 AM

Fin de la reevaluación

LAS COSAS por fin se le están dando L al gobierno en el frente externo. Desde el segundo semestre de 1991 y durante buena parte de 1992 el ritmo de devaluación estuvo por debajo de la inflación al productor. Pero esta tendencia se revirtió a partir de diciembre de 1992.

Tal como lo indica la gráfica, la devaluación de la tasa representativa del mercado (que es la que importa) se acercó a la inflación al productor y a partir de marzo incluso la superó. En estos últimos tres meses la paridad real ha aumentado levemente y no se vislumbran excedentes de divisas que puedan llevar a nuevas reevaluaciones.

¿Qué ha ocasionado esta nueva situación? Por un lado, el superávit externo se ha cerrado debido ante todo al acelerado crecimiento de las importaciones. Los aumentos en este año de las reservas internacionales son mínimos. La creciente demanda de divisas ha inducido una disminución del descuento del certificado de cambio, lo que ha contribuido a elevar la devaluación a tasas cercanas al 18%.

Por otro lado, la inflación al productor ha caído significativamente, registrando hoy tasas inferiores al 15%. Gracias a la apertura se han reducido significativamente los costos de producción en muchos sectores de la economía, al bajar el precio de los insumos y materias primas.

También gracias a la apertura el gobierno ha podido mantener una alta liquidez y bajas tasas de interés, sin que ello ocasione una mayor inflación.

¿Qué es, entonces, lo que quieren quienes sugieren dar marcha atrás en la apertura? Más reevaluación, más inflación, mayores tasas de interés y menor margen para inversión pública.
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