| 10/26/2007 12:00:00 AM

Empezar de nuevo

Los cultivadores de coca deben tomar una decisión. Cuando se aglomeran en algunas regiones, ganan porque operan en áreas donde las características de la comunidad les favorecen, pueden contar con protección armada y pueden conseguir ahorros en el acceso al mercado, a los insumos y a la información. Sin embargo, la aglomeración también les trae inconvenientes porque son más identificables y aumenta la probabilidad de que sean detectados, capturados o que sus cultivos sean fumigados.

El programa de fumigación de los cultivos redujo la producción de coca pero también la llevó a nuevos lugares. Como se observa en la gráfica, la densidad de siembras en las zonas cocaleras colombianas disminuyó entre 2005 y 2006 por efecto de la fumigación. Los cultivos se dispersaron. "La fumigación no destruye los focos de cultivo, los dispersa", señala José Alberto Guerra, autor junto con otros dos economistas de la Universidad del Rosario, Julián Parada y Juan Pablo García, de un estudio sobre el cluster de la coca en el país.

El estudio tiene varias implicaciones. Quizás la principal es que, si bien la estrategia actual sirvió para aumentar los costos de producción de los cocaleros porque perdieron las economías de aglomeración, se debe empezar a pensar ya en una nueva fórmula para atacar los cultivos ilícitos, que se habrán convertido en minifundios dispersos en nuevas regiones de la geografía del país.
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