| 2/12/1999 12:00:00 AM

¿El mundo al revés?

La burocracia estatal es una élite y los más pobres no tienen opciones de empleo.

El gobierno se resiste a tomar el problema del desempleo por los cachos y parece dispuesto a diluir el mandato de reforma del Estado aprobado por el Congreso. ¿Será que piensa que ambos problemas son estructurales, que el desempleo es un lujo de pocos y los puestos del Estado, una protección para los más pobres?



Un estudio reciente de José Leibovich y Jairo Núñez en el CEDE de la Universidad de los Andes permite dilucidar la importancia de los cargos públicos y del desempleo entre los diferentes estratos sociales. La gráfica ilustra los resultados.



La tasa de desempleo en el quintil más pobre ya es de más de 20%, dos veces y media más alto que entre los más pudientes. Esta situación contrasta con el sector público, en el que la probabilidad de tener un empleo es cuatro veces más alta para los más ricos que para los más pobres. Hoy en día, una tercera parte de los empleados públicos son parte del 20% más rico de la población.



La burocracia es, entonces, una élite. Y los pobres se han quedado con el desempleo. Para mejorar la equidad y reducir la pobreza en el país, ¿qué mejor que reducir la burocracia y crear empleo? ¿Cuándo empezará el gobierno a moverse?
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