| 8/27/1999 12:00:00 AM

El estrés financiero

El deterioro financiero de las empresas es mucho más fuerte que el deterioro de la actividad productiva.

Mientras los analistas tratan de descifrar si hay o no eactivación sostenible de la producción y las ventas, los gerentes de las empresas se preocupan por sus balances. Sin mirar la dinámica de los stocks de capital y deuda de las empresas, el diagnóstico y tratamiento de los complejos signos del estado de la economía resulta incompleto.



El "estrés financiero" de las empresas (como lo denominan ahora los analistas del sudeste asiático) es enorme. El balance agregado de las grandes empresas inscritas en los mercados de valores es revelador. Entre junio de 1997 y junio de 1999 se evaporaron $2,3 billones de patrimonio, asociados con una destrucción de $1,8 billones en el valor de los activos, y un aumento de medio billón en las deudas. La gráfica describe la evolución trimestral de los principales rubros del balance empresarial desde 1997. Mientras en los dos últimos años el PIB cayó más de 4%, el valor de los activos de las empresas cayó dos veces más fuerte. Y como la deuda no cayó sino que aumentó (especialmente en el último año aquella con proveedores), el valor real del patrimonio de las empresas terminó por caer casi cuatro veces más rápido que la economía. La destrucción de una sexta parte del patrimonio empresarial es el mejor indicador de una crisis financiera del sector real que ha pasado inadvertida para la mayor parte de economistas y con poca urgencia para las autoridades financieras, pero no para los gerentes.



Más que reactivar crédito sin mirar los riesgos, como muchos quisieran, es preciso poner en la agenda pública y privada la superación del estrés financiero de las empresas: facilitar la reestructuración de deudas y, sobre todo, estimular la capitalización empresarial.
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