| 11/28/2003 12:00:00 AM

Crimen y castigo

El endurecimiento de los códigos no ha producido reducciones en el crimen. Falta eficiencia en la Justicia.

Desde la década del 60, los economistas estudian el crimen como una actividad en la que las personas se embarcan cuando perciben que la rentabilidad de las acciones ilícitas supera con creces el costo de realizarlas. A su vez, el costo esperado tiene dos componentes principales: la probabilidad de ser capturado y la penalización por el delito.

Cuando la teoría se lleva a la práctica colombiana, se observa que en los últimos 12 años las normas penales en Colombia se endurecieron notablemente. En ese lapso, cuatro grandes reformas legales -1993, 1995, 1997 y 2000- aumentaron las penas para los principales delitos.

No obstante, "a pesar de las enormes variaciones en el Código Penal, el impacto sobre el crimen ha sido marginal", plantea como hipótesis un trabajo de los investigadores de Fedesarrollo Felipe Barrera y Carolina Latorre. En su estudio, construyeron un índice que refleja el rigor de las normas contra cada tipo de crimen, tomando en consideración factores como el número de años de cárcel, las multas y las circunstancias que agravan o atenúan las penas. La gráfica muestra los índices para algunos de los delitos que se cometen con frecuencia en el país.

Usualmente, los incrementos en la penalización reducen los ilícitos porque disuaden a quienes planean cometerlos. Sin embargo, en el país "el Código responde al crimen", sostienen Barrera y Latorre. Observan que el aumento en las tasas de criminalidad ha inducido un cambio continuo en la ley penal, sin que el endurecimiento de las normas haya recortado luego el número de transgresiones. Plantean que cuando la probabilidad de captura es baja, los cambios jurídicos no se traducen en reducción en los delitos. De hecho, mientras el índice de Fedesarrollo para secuestro con fines terroristas aumentó 25% por una sola vez en 1992, el delito creció cada año a una tasa promedio de 26% desde esa fecha hasta 2000.

Su investigación llevará a los autores de este trabajo a mirar en detalle otros aspectos de la relación de las penas con los crímenes, pero por lo pronto, perciben que la tarea más urgente es la de convertir la letra de los códigos en acciones de captura y condena que intimiden efectivamente a los delincuentes. Esto en términos prácticos significa que la eficiencia de la Justicia debe mejorar.
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