| 12/1/1997 12:00:00 AM

¡Contra la violencia se puede!

Las iniciativas locales han encontrado una fórmula contra la violencia homicida con resultados espectaculares.

La violencia, quién lo duda, es el principal problema del país. Los demógrafos han encontrado cifras escalofriantes. Desde comienzos de los ochenta, han muerto asesinados 480.000 jóvenes colombianos, más del triple de la violencia de los cincuenta. Los economistas han estimado que esta destrucción de capital humano cuesta alrededor del 5% del PIB, más que toda la inversión en educación y más que la mitad del ahorro de los hogares en cada año.



Pero cuando los males se perciben como endémicos y los académicos creen que la violencia es estructural, la gente comienza incluso a dejar de percibir sus cambios. Por ello quizá no hemos visto los cambios recientes en la violencia homicida del país. La gráfica muestra que la tasa de homicidios en las tres grandes ciudades, que llegó a su máximo en 1993, se ha reducido en los últimos cuatro años en una tercera parte. La reducción es dramática en Bogotá, pero también en Medellín y en Cali. Aun en medio de creciente pobreza y desempleo, la fórmula simple de menos alcohol, más desarme de la población, más educación cívica y más presencia de la justicia penal y de la policía ha dado resultados espectaculares.



Este ejemplo de los salientes alcaldes debería ser mantenido y extendido a las otras regiones del país, especialmente en las zonas rurales, que han mostrado, por el contrario, un recrudecimiento de los homicidios desde 1995.



Más que con discursos nacionales sobre la violencia endémica o llamados a nuevas constituyentes, la violencia se puede combatir eficazmente, con iniciativas concretas, ya probadas, y a disposición de las autoridades locales. Las cifras lo muestran.
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