| 9/1/1997 12:00:00 AM

Apertura económica y equidad

"No importa cuál sea el problema, la apertura será seguramente la causa".

La discusión económica se ha enrarecido notablemente en el país en los últimos años. Los debates ideológicos han desplazado en gran medida los debates económicos. Y se han ido colando en la opinión pública muchos lugares comunes. Un gran número de ellos está asociado con la apertura económica. Al igual que ocurría con los negros de Estados Unidos en los sesenta, cualquiera que sea el problema, el culpable siempre resulta la apertura. Si se cae la actividad económica, la apertura es responsable. Si se aumentan las quiebras empresariales, la apertura es responsable. Si se cae el empleo, la apertura es responsable. Si aumenta la pobreza, la apertura es responsable. Y si se deteriora la distribución del ingreso, la apertura es responsable. Estos lugares comunes se han vuelto tan comunes que los analistas han dejado de examinar los datos que servirían para sustentar estas interpretaciones.



La Oficina del Economista Jefe del Banco Interamericano de Desarrollo ha examinado sistemáticamente los efectos de las reformas estructurales sobre el crecimiento, la estabilidad y la distribución del ingreso. Y ha comenzado a divulgar algunos de sus resultados, que pueden resultar sorprendentes para muchos analistas colombianos.



Juan Luis Londoño y Miguel Székely han examinado la afirmación más frecuente hoy entre los comentaristas económicos del continente: que la apertura económica habría deteriorado la distribución del ingreso. Para ello reconstruyeron cuidadosamente la información sobre distribución del ingreso para 18 países entre 1970 y 1995, y analizaron estadísticamente, con las más rigurosas técnicas, sus posibles determinantes. Encontraron que la distribución del ingreso a mediados de los noventa sí era más inequitativa que a comienzos de los ochenta. Pero la conexión con la apertura económica no tiene el signo esperado. En primer lugar, el deterioro distributivo habría ocurrido en los ochenta, antes del aumento de los flujos de comercio. En segundo lugar, los cambios en las políticas comerciales habrían generado un aumento considerable de los ingresos del 60% más pobre de la población.



Como lo muestra la gráfica, la liberalización comercial, una vez controlados los efectos de la estabilización y el ritmo de acumulación físico y humano, habría contribuido a aumentar más de 10 puntos porcentuales los ingresos reales del 20% más pobre, al tiempo que habría generado una reducción de los ingresos familiares del 20% más pudiente. Por ello, la distribución del ingreso hubiese resultado más inequitativa si la apertura económica no hubiese tenido lugar.



Más que de trifulcas ideológicas, el cuidadoso examen empírico de los lugares comunes que hoy son tan comunes entre muchos analistas le serviría mucho al país para organizar su futuro.
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