¡A competir!

| 7/19/2001 12:00:00 AM

¡A competir!

Muchos de los sectores en Colombia están altamente concentrados. Pero los que están acostumbrados a la competencia son los que triunfan en los mercados internacionales.

Diversos estudios internacionales han demostrado que mientras más intensa es la competencia dentro de un país, mayores son el crecimiento económico y el bienestar. Los mismos estudios señalan que en Colombia la concentración es alta y los niveles de competencia son bajos, lo que incide en el potencial de crecimiento.

Uno de los instrumentos más utilizados en la academia para evaluar la concentración empresarial es el índice de Herfindahl-Hirschman (que calcula la suma de los cuadrados de las participaciones de cada una de las empresas en el mercado). Un valor del índice superior a 1.800 indica una alta concentración. Un valor por encima de 1.000 indica una concentración moderada.



Muchos sectores críticos en la economía colombiana están altamente concentrados. Esto no es necesariamente malo, pero puede ser una señal de baja competencia. La gráfica muestra que hay dos tipos de industrias altamente concentradas. Por un lado, están los bienes intermedios como cemento y metales. Por otro, los bienes finales como las gaseosas y las cervezas. Merecen atención aquellos sectores que son concentrados y donde las importaciones no son fáciles, por los costos de transporte (como el cemento) o porque la regulación interna limita la entrada de actores al mercado (aviación).



La gráfica también muestra un hecho muy interesante. Los sectores exportadores como las confecciones, las flores y los plásticos muestran bajos niveles de concentración. La alta competencia, tanto interna como externa, ha generado una dinámica que les facilita a estos sectores competir en el extranjero. El hecho de tener que enfrentarse en el día a día a un mundo de los negocios donde nada está dicho y todo puede cambiar a causa de la competencia, prepara a los sectores para las grandes ligas: el comercio mundial.



La experiencia internacional está demostrando que, antes que dar incentivos a las empresas, lo esencial es asegurar un terreno libre y equitativo para la competencia. Colombia todavía tiene bastante terreno por avanzar en esta materia.
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