| 3/30/1998 12:00:00 AM

Oxígeno

La más exitosa propaganda política de los últimos tiempos, el oXígeno de Ingrid Betancourt, fue sorpresivamente efectiva y económica. Los 160.000 votos le costaron sólo $600 cada uno.



La estrategia comenzó en junio de 1997 cuando Betancourt y su esposo, el arquitecto y creativo Carlos Lecompte, comenzaron a debatir el mensaje que impulsaría la campaña para el Senado. La idea básica era transparencia, frescura e independencia.



La palabra oXígeno lo sintetizaba todo. El cielo azul y las nubes blancas se sentían como aire fresco. La X parece una figura humana en movimiento y tiene la connotación de la generación X. En ninguna parte decía Partido Liberal. La primera estrategia era crear expectativa. El 8 de diciembre en las principales ciudades se colocaron nueve vallas, que mostraban el cielo con las palabras "Colombia necesita oXígeno".



En febrero fueron reemplazadas, cuando a Betancourt se le asignó el número 510 en el tarjetón para el Senado. El número y la X aparecían en color amarillo brillante junto a la foto de Ingrid, sencilla y amistosa. La campaña consistía de 35 vallas y unos cuantos comerciales radiales y de prensa. La campaña costó $90 millones.



Un poco de oXígeno le llegó también a la publicidad.
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