| 2/18/2011 12:00:00 AM

Las explicaciones de Marín Valencia

Las explicaciones de Marín Valencia

El empresario y ex embajador en Venezuela recibió a Dinero en su apartamento de Bogotá y allí aceptó dar algunas explicaciones sobre episodios que hoy generan dudas:

Sobre el River Oaks Condominio: "El proyecto fue uno de tantos afectados por la crisis del sector inmobiliario en Estados Unidos. Cuando estalló la burbuja, la obra quedó paralizada y no teníamos liquidez para responder por las deudas. Por eso nos vimos expuestos a procesos judiciales. Pasé varias noches en vela, preocupado fundamentalmente por mi reputación. Luego, cuando el mercado comenzó a reaccionar, algunos fondos se interesaron en invertir con nosotros y por eso el condominio hoy es una realidad. No recibimos dinero de otras fuentes y eso puede verificarse en libros y documentos.

Sobre sus sociedades con Cárdenas y Campanella: "Yo me asocié con Luis Cárdenas convencido fundamentalmente de su amplia capacidad de gestión. A Campanella lo conocí siempre como un empresario exitoso en Venezuela que luego, por causas políticas, terminó vendiendo sus empresas al gobierno de ese país. Para mí fue una sorpresa ver sus nombres asociados al escándalo de la contratación en Bogotá. Claro, me preocupé y hablé con ellos. Ambos me dicen que lo que se afirma de ellos no es cierto y yo no tengo razones para no creerles.

Sobre su relación con los Moreno: "Como el eje de mis negocios fue Bucaramanga, yo conocí a Iván Moreno cuando fue alcalde de la ciudad. No fui amigo suyo, se dio la misma relación convencional que existe entre gobernante y empresarios. Tampoco he sido amigo de su hermano Samuel. Quizá por mi parecido físico con mis hermanos, él me confundió con alguno de ellos y el día de la posesión del presidente Santos se acercó a saludarme y me pidió mi opinión sobre algunos problemas de Bogotá. Pero no he tenido ninguna relación personal ni de negocios con él".

Sobre los cheques de Emilio Tapia: Conozco hace varios años a Emilio Tapia. Creo que lo vi por primera vez en un festival vallenato. Compartimos el gusto por esa música. Después, cuando él se radicó en Bogotá, me pidió que le ayudara a ejecutar unas obras en Bogotá que le habían sido encomendadas a su empresa Geos Construcciones. Yo puse equipo y maquinaria y él me pagó por eso. Lo del episodio de los cheques sin fondos es verdad, pero está circunscrito exclusivamente a ese contrato. Fui a su oficina a reclamar y no delegué a nadie porque suelo ser muy serio en mis cosas. El contrato que teníamos es un asunto privado y por eso no lo pienso dar a conocer, a menos que una autoridad competente lo requiera.

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