| 8/29/2012 12:00:00 AM

El Estado tiene cómo reaccionar

El Estado tiene cómo reaccionar
Aunque en este caso no ha habido todavía una respuesta estatal, las autoridades podrían capitalizar los errores que, por fortuna, cometen los usurpadores. Las escrituras y los registros originales existen y están vigentes y basta con que un juez compare los documentos para que advierta la usurpación.

En el caso de Magulla, es fácil probar que la “sentencia” de prescripción adquisitiva del dominio, que habría sido producida por el Juzgado Tercero Civil del Circuito el 25 de febrero de 1949, es falsa. El Tribunal Superior de Cartagena certificó que el juez Augusto Miranda, titular de ese despacho, fue nombrado el 7 de julio de ese mismo año, lo que significa que se posesionó por lo menos cinco meses después de haber firmado la supuesta providencia.

Como si fuera poco, la sentencia falsa aparece como registrada en la diligencia número 46 de febrero del 49. La oficina de Registro certifica hoy que esa diligencia corresponde a la venta de una casa lote, negocio que nada tiene que ver con la finca Magulla.

Lo más grave de todo es que las personas que de buena fe compraron sus casas están en riesgo de perderlas, pues ya se han producido embargos judiciales de los folios.
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